Tengo sentimientos encontrados respecto a la Dirección General de Tráfico (DGT): por una parte me indigna su absoluta ineficacia respecto a los accidentes en las carreteras españolas, pero por otra parte me enternece la candidez que demuestra al pedir a los conductores que sean prudentes –que bonito-.
Que sean prudentes, y ¿eso que significa? Uno puede ser educado o mal educado, considerado con sus semejantes o despreciarlos, puede vivir la vida de forma equilibrada o como si cada segundo perdido fuera una catástrofe. Y sin estas actitudes previas, la prudencia es sinónimo de relatividad, porque hay tipos que pueden creer que son prudentes porque no se meten en la utopista en sentido contrario, pero claro, circular a 180 Km/h por el carril que tienen que dejar para los rápidos, con mi cochazo que ni se entera, porque va a ser imprudente.
Y luego aparece la noticia en los medios, la terrible noticia que anuncia el número de personas que se han dejado la vida en el asfalto, y resulta que han muerto 40 menos que el año pasado, y aparecen los responsables de la DGT y nos dicen que vamos haciendo progresos, que la gente se conciencia. Pues no, no le hacen ni caso.
Este año en mis vacaciones he cogido el coche más que en anteriores veranos, y ¿saben una cosa?, yo viajo sólo en la carretera, siempre sin ningún coche alrededor, ¿por qué?, porque cumplo las limitaciones de velocidad. Yo en las autopistas circulo a 120 Km/h –a veces 130, pero no lo diré muy alto, porque seguro que la multa me cae a mÃ- y el resto de coches se van por delante, todos me pasan y se alejan dejándome la carretera para mi solo –deberÃan probarlo-. Y la velocidad es sólo uno de los problemas, pegarse al culo del coche que va delante, para indicarle que o se quita o le pasas por encima, es el pan nuestro de cada dÃa.
Siento darles un disgusto a los cerebros de la DGT, pero la gente no está mejorando su actitud, al contrario, tienen mejores coches y va más rápido. El descenso de muertes se debe al Sr. Darwin, es decir, a la selección natural: los que más hacen el bestia en nuestras carreteras, por simple probabilidad, van muriendo, y por tanto los riesgos disminuyen, y las muertes también. Esto se equilibrará en unos años, cuando los más peligrosos ya no estén.
El problema es que entre tanto están muriendo muchos inocentes, porque ustedes no tienen el coraje de sacar de las carreteras a los que cometen las infracciones, antes de que se maten o nos maten.





