Cambiarlo todo para que nada cambie.
2 Noviembre 2005, escrito por ipit
Hace ya unos años comenzó en Internet la discusión sobre si los blogs eran creÃbles o no, y si las noticias que se daban en ellos podÃan tomarse como ciertas. Esta polémica que, como digo, es de hace unos años, la comenzaron los medios tradicionales fundamentalmente para descalificar a los blogs, que comenzaban a llevarse la audiencia de la prensa en Internet.
Como suele suceder con esta clase de estrategias, no funcionó –recuérdese las tertulias de A3 radio, tan descalificadas en su momento y copiadas hasta la zafiedad-, y se comenzó a cambiar el discurso, diciendo que no eran exactamente periodistas, que podÃan ser un complemento de los medios pero no sustituirlos, que no tenÃan la credibilidad de la prensa escrita -jua, jua-, todo ello viendo, que descalificando reforzaban la opción en lugar de debilitarla.
Fundamentalmente creo, que quien mantiene un blog no ha pensado ni por un momento en que se le confunda con un periodista, ni lo ha pensado ni lo desea. Y que estas polémicas son fruto del tembleque de piernas de los señores que pagan los periódicos, que temen pérdida de clientes. Les horrorizó en su momento la aparición de prensa en La Red –por supuesto, también la descalificaron-, les indignó que la prensa fuera gratuita, y no sólo la maltrataron verbalmente, sino que intentaron vetarle el derecho al enlace, que es la base de la existencia de La Red –de hecho, por esto es red-, y ahora ven al Blog como otra causa de sus pérdidas, sin pararse a pensar 5 minutos, que la causa está en ellos mismos y que el lector se agarra al mÃnimo resquicio que encuentra para escapar se su mala y dirigida información. Por supuesto, no lo dicen asà de claro, sino que, como en su momento con los diarios digitales, lo disfrazan de desprecio, o lo que es peor, lo intentan acallar.
Pues bien, como decÃa Don Giuseppe en su Gatopardo, o mejor dicho, como hacÃa su degradada nobleza en la novela, ahora intentan los medios apuntarse al carro de la blogosfera y los incluyen en sus páginas exactamente igual que las columnas de opinión de toda la vida: es decir, a las columnas las llaman blog y asà la gente lee blog que es lo que quiere.
Aunque al principio funcionará, no creo que este engaño de tres al cuarto tarde mucho en ser descubierto por quienes escaparon de ese modelo de información, no precisamente por un problema de terminologÃa.





