Libertad de expresión
2 Abril 2006, escrito por ipit
De una auténtica “joya de hemeroteca” que he leído en Proyect Syndicate, escrita por Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa de los Estados Unidos, he extraído dos grandes conclusiones, aunque puede que no muy novedosas: la primera, el terrible destino de EE.UU. gobernado por personajes como el autor del artículo, y la segunda, lo buena que resulta la libertad de expresión para entender como es cada cual -en castizo, para poner a cada uno en su sitio-.
En su tesis, Rumsfeld nos viene a decir que deben luchar contra el terrorismo los medios de comunicación, básicamente, censurando y dando noticias que le favorezcan a él –que dice hablar en nombre del mundo libre-. Porque, los terroristas, según él, dan información que les favorece a ellos y que nos hace mucho mal.
Lo bueno de que cada uno tenga la oportunidad de decir lo que quiera, Sr. Rumsfeld, –no de hacer lo que quiera- es que podemos juzgar si es bueno lo que se propone o no, y si estamos a favor o en contra. Así, cuando los terroristas a los que usted silenciaría, dan sus comunicados, vemos que son tipos inhumanos, sectarios, dispuestos a matar a quien se oponga a lo que quieren, y por ello, no los apoyamos. De igual forma, cuando los políticos nos cuentan sus maravillosas ideas para mejorar el mundo, basadas en el control desde el poder de los mecanismos que los ciudadanos tenemos para conocer la realidad y formar nuestra opinión, tampoco pensamos que sea la mejor solución.
El artículo en general, como he dicho, no tiene desperdicio, pero hay párrafos con los que verdaderamente alucino:
“Pensemos por un momento en la enorme cantidad de textos de artículos y horas de televisión dedicados a las alegaciones de malos tratos a los detenidos en Abu Ghraib. Compárense con el volumen de información y condena relativas al descubrimiento de las fosas comunes de Sadam Husein, llenas de cadáveres de centenares de miles de iraquíes inocentes.”
Aterra pensar el concepto que este tipo tiene de la democracia cuando pone en la misma balanza el régimen dictatorial de terror de Sadam y nuestros sistemas políticos. Y lo que está proponiendo es que se de más importancia a los asesinatos de una dictadura –asesina per se- que a las barbaridades cometidas en una cárcel de una democracia. Lo que viene a decir es que aireando lo de Abu Ghraib ayudamos al terrorismo :-O Por cierto, lo mismito que pensaba Felipe González(y compañía) con respecto al GAL, en “esta España mía, esta España nuestra”, que diría Cecilia.
“En la actualidad estamos riñendo la primera guerra en la era del correo electrónico, las bitácoras digitales, los blackberries, los mensajes instantáneos, las cámaras digitales, Internet, los teléfonos móviles, las tertulias radiofónicas y los noticieros durante las veinticuatro horas del día.” –copio directamente; así es la traducción-.
Pero esa guerra desde el poder, allí y aquí, no es contra los terroristas, es contra sus ciudadanos, porque a estas alturas no creo en su buena fe, ni por supuesto, en que pueda producir ningún beneficio. Se trata de controlar para manipular, lo que Rumsfeld dice, que hacen los terroristas con los medios de comunicación (sic).
Por desgracia, sucede muchas veces que es más creíble la noticia que viene del bando del terrorista que la que viene del poder político, y eso no es mérito del terrorista, es una fama que los poderes políticos se han ido granjeando a lo largo de la historia, y en el caso de EE.UU. e Iraq, en el de Rumsfeld y las pruebas para llevar a la comunidad internacional a una guerra, lo extraño es, que tenga vergüenza para usar la palabra manipulación en contra de nadie.





