Ayer vi la película “Crash” –imprescindible-, y aquella galería de vidas y circunstancias me traen una palabra a la tecla: tensión. Muchos de los sucesos que allí se ven empiezan como enormes chorradas causadas por la tensión con la que viven sus vidas –vivimos-.
Uno se va haciendo mayor - felicítenme, cumplo añitos- y, sinceramente, no merece la pena. No lo merece y además, mejoraríamos mucho este mundo.





