Pequeños y grandes detalles
2 Agosto 2006, escrito por ipit
De niños siempre queremos estar más altos que los demás, e intentamos subirnos a cualquier cosa que nos de esa superioridad que necesitamos.
Yo, en mi pueblo, tuve la enorme suerte de tener a mi alrededor naturaleza donde podÃa trepar: árboles, montÃculos de tierra, y hasta un monte –no muy alto- desde donde se divisaba todo el pueblo y que era el sumo de altura, ya que desde allà lo dominabas todo.
Pero recuerdo especialmente una morera, enorme, de unos 20 metros de alto, majestuosa, que daba sombra a una fuente donde las gentes iban desde el pueblo a coger agua, ya que se le tenÃa especial aprecio. Allà nos subÃamos y pasábamos horas, al abrigo de sus ramas, sintiéndonos invisibles –aunque tal vez sólo fuera en nuestra imaginación-, observando a los transeúntes, mucho más pequeños que nosotros.
En la plaza donde vivo actualmente, veo niños jugar, que también quieren ser los más altos, y como yo se encaraman a donde pueden. La diferencia es que en esta plaza los niños suben a buzones de correos, amarillos y rechonchos buzones de correo.
Si es verdad aquello de que en los 10 primeros años de vida se forma la personalidad, estos detalles deben importar mucho.





