Poder judicial
28 Septiembre 2006, escrito por ipit
He leÃdo un comentario jugosÃsimo de GarcÃa - Trevijano en su blog, sobre como anda la justicia por estos lares, que no hace más que confirmar lo que llevo tiempo diciendo: que en este paÃs no hay democracia, principalmente, porque no existe separación de poderes.
Y a pesar de lo que acabo de afirmar, leer ese tipo de casos pone los pelos de punta, porque te vas dando cuenta de hasta que punto está avanzando de forma inexorable la podredumbre del sistema. De lo sencillo que puede ser que cualquiera de nosotros, tengamos que pedir justicia por cualquier asunto y nos demos cuenta de que ya no existe. Bueno, como dice Antonio en los comentarios, queda el Tribunal de derechos humanos de Estrasburgo, pero no creo que sea una vÃa válida para todos.
Supongo que con el tiempo, la gente comenzará a darse cuenta de que no podemos seguir viviendo en una falsa democracia, por lo cara que nos sale y por el tremendo peligro de quedarnos, sin apenas darnos cuenta, sin manera alguna de poder cambiar lo que no nos gusta.
BalbÃn, titulaba el editorial de esta semana en La Clave, En busca del partido único, hablando sobre cómo desde el poder se ha tendido a la erradicación de cualquier tipo de alternativa, de discrepancia al poder: “Desde el origen de este sistema, buscaron a toda costa, a demasiada costa democrática, la desaparición de otras alternativas. Empezaron con la lucha contra la sopa de siglas y se recondujeron hacia el bipartidismo. En seguida se vio que no admitÃan ni siquiera la discrepancia interna. Ahora ya se va hacia la demonización de cualquier otra alternativa polÃtica. Lo quieren todo, absolutamente todo. “.
Pero, ¿cuánto tiempo tardará la gente en darse cuenta que la democracia no se tiene, sino que hay que pelearla dÃa a dÃa? ¿Y si llegado ese momento no hay forma de volver atrás –excluyendo la violencia, claro-?
Entre los vientos de miedo que recorren el mundo por causa del Islam y la censura que conlleva –y que los polÃticos saben aprovechar burdamente-, y el trajinar continuo de nuestros poderes por acabar con todo vestigio de democracia, tenemos que espabilar, y mejor serÃa pronto que tarde, que luego la tarea será mucho más dura y penosa.





