Este es uno de los varios problemas realmente importantes, en el que la inmensa mayorÃa de los ciudadanos estamos de acuerdo, y que la miseria de la clase polÃtica, alarga en el tiempo con el único interés de colgarse la medalla de ser los que acabaron con el terrorismo.
Siembran cizaña, crean bandos, buscan el enfrentamiento, hacen, en suma, el caldo gordo a los terroristas, en lugar de dar una solución discreta a esa violencia, como la policÃa lo hace diariamente con tantos otros problemas de violencia que nuestra sociedad tiene.
Lo decÃa Juan Varela hace unos dÃas, error tras error, utilización descarada de la desgracia con fines partidistas. Varela, una de las personas que desde el sentido común, ve los problemas que nuestro sistema polÃtico tiene, y lo denuncia.
¿Y por qué no nos decidimos a pedirles, de una vez y seriamente, democracia real a los polÃticos? ¿Por qué todas las personas que están surgiendo fuera del establishment –con mucha más autoridad y alcance que yo-, que coinciden en el diagnóstico, no se plantan delante de esta clase polÃtica, pusilánime y viciada, para decirles que queremos ser nosotros los que decidamos, cuando menos, en los temas importantes que afectan a nuestro paÃs? ¿Hasta cuando vamos a aguantar este estado de cosas que nos produce repugnancia?
No tengo duda, de que tarde o temprano, los paÃses los dirigirán sus ciudadanos, realmente, sin intermediarios. De lo que no estoy tan seguro es de si yo lo veré.





