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Mezquindad y generosidad

Cada época genera y generaliza un determinado sistema de valo­res. La nuestra se caracteriza, en una de sus manifestaciones cen­trales, por el predominio de la mezquindad sobre la generosidad, térmi­nos que empleo aquí no en sentido estricta­mente material, sino también y ante todo en su acepción afectiva y espiritual. Si la ge­nerosidad fuera una virtud exclusivamente material, sólo podría ser generosa la gente con medios económicos. Pero afortunada­mente existe una generosidad del alma que consiste en ofrecer y dar a los demás el ca­lor que uno pueda llevar dentro de sí como un tesoro escondido.(…)

Pero es también generoso quien procura no hacer daño a nadie ni abusar del poder o de la in­fluencia social que pueda tener. Y generosa es la persona que cultiva más la caricia que el puño alzado y que sabe responder al odio con la clemencia, al fanatismo con la tole­rancia y a la soberbia con la humildad.

Extraído del artículo de Heleno Saña en La Clave 2-8 de Febrero. nº 303.

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