Desde Colonia
4 marzo 2007, escrito por ipit
En una de las mesas veo varios ejemplares de mi nuevo libro, ‘Würde und Widerstand’ (Dignidad y resisÂtencia). Es sin duda un tÃtulo anticuado y fuera de lugar, pero es el que corresponde a mi manera de ser y a mi memoria histórica. La palabra dignidad fue universalizada por Pico della Mirandola, el término resistenÂcia pertenece al antiquÃsimo lenguaje de los débiles y oprimidos. Admito que reivindicar ambos conceptos en una época tan conformista y materialista como la nuestra sólo se le puede ocurrir a un alma anacróÂnica como la mÃa. Pero ¿quién ha dicho que hay que escribir y pensar como prescriben los árbitros de la ‘political correctness’ y los sacrosantos doctores de la ley que cada ideologÃa engendra, los cuales son no casualmente los que más tajada saÂcan del orden reinante? El argumento prinÂcipal que Sócrates utilizó ante los jueces del Areópago para demostrar su inocencia fue el de su pobreza. ¿Qué polÃtico o intelectual hoy en el candelero podrÃa defenderse con el mismo argumento en el caso poco probaÂble de que tuviera que defender su integriÂdad moral ante un tribunal?
ExtraÃdo del artÃculo de Heleno Saña en La Clave 23-1 de Marzo. nº 306.









