Busco la originalidad creadora y la independencia mental de España y no las encuentro más que en contadas ocasiones. En cambio me sale continuamenÂte al paso la tendencia a asumir mecánica y dócilmente todo lo que se incube fuera de nuestras fronteras, no necesariamente porÂque sea mejor que lo nuestro, sino precisaÂmente por eso, porque procede del exterior. Importamos no sólo sus máquinas, merÂcancÃas y modas, sino también su manera de vivir, sentir y pensar, sin olvidar su maÂnera de comer y de vestirse. De ahà que haÂblemos, pensemos y obremos cada vez más como ellos, nuestros ilustres mentores anÂglosajones, galos o germanos.
ExtraÃdo del artÃculo de Heleno Saña en La Clave 16-22 de Febrero. nº 305.





