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Déjennos en paz.

A los Españoles -y al resto de Europeos- nos metieron en un guerra en la que no queríamos estar. Las consecuencias de esa guerra, como era de esperar, han sido odio, destrucción y muerte. Muchos inocentes muertos en Iraq y en nuestros países.

Tras el 11-M se produjo un cambio de gobierno y con ello la retirada de nuestras tropas en Iraq. A cambio, aunque esto no se diga, aumentamos el número en Afganistán. Quienes gobiernan ahora intentan convencernos de que en Afganistán estamos haciendo amigos, pero la realidad suele ser muy tozuda, y poco a poco vamos sabiendo que en ese país no ha mejorado prácticamente nada de lo que queríamos mejorar -sobre todo las vidas de sus gentes- y como las tareas de los militares son cada vez más peligrosas, optamos por el recurso fácil del bombardeo, que como sabemos produce -por muy inteligentes que sean las bombas y quienes las lanzan- multitud de daños colaterales, es decir, muerte de inocentes.

Para terminar el triste panorama, nos dicen los mismos del atentado del 11-M, que les dejemos en paz en sus países, que no quieren nuestras misiones humanitarias. Y aunque no seré yo quien defienda el islamismo radical ni a los terroristas, me parecen sospechosas las misiones humanitarias con bajas civiles, que además no consiguen ninguno de los objetivos planteados. En fin, que sospecho, con algún fundamento, que los intereses de EE.UU. allí no son precisamente humanitarios, y el resto de países somos comparsa que seguramente saldremos trasquilados de la aventura.

Escribí cuando se produjo el atentado de Londres acerca de la población de los países europeos, y de nuestra nula capacidad de decidir la política exterior de nuestros respectivos países. Veo que seguimos igual, nadie nos ha explicado en que consiste la misión humanitaria, ni nos han preguntado si queremos que nuestro ejercito esté en Afganistán.

Hay gente que piensa que una democracia es esto: unos señores deciden por nosotros y luego somos nosotros quienes apechugamos con las consecuencias de sus decisiones. Eso sí, cuando cientos de personas mueren o padecen por esas decisiones, echan pestes y los maldicen, sin que eso, claro está, sirva para remediar el mal hecho. Yo no lo creo así, si no que debemos participar activamente en las decisiones que afectan a nuestra vida, a nuestro país.

Quizá, en esta ocasión también, tenga que producirse una desgracia para que retiremos las tropas de Afganistán, o tal vez tengamos “suerte” esta vez y sólo mueran inocentes allí. Hay gente que cree que así es la democracia, pero a mí, sinceramente, me parece un enorme y vergonzoso fraude.

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