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El bien y el mal.

El encuentro con el bien y el mal constituye una experiencia de la que ningún mortal queda eximi­do. Vivir significa, en uno de sus aspectos esenciales, verse con­frontado una y otra vez con ambas dimen­siones de la naturaleza humana y tener que decidirse por una de las dos: “Tertium non datur”. A pesar de que esta problemá­tica sigue teniendo la misma vigencia y la misma trascendencia que tuvo en períodos históricos anteriores al nuestro, el hombre de la sociedad de consumo muestra en ge­neral escasa disposición a ocuparse seria­mente de ella, una actitud basada en la fal­sa creencia de que se trata de una reliquia de la teología o de una filosofia desfasada y fuera de tiempo.

(…)Con no mu­chas excepciones, lo único que realmente interesa al individuo de hoy y lo único que acapara la atención pública y privada, es la economia y el “primum vivere”, y en el pla­no del ocio y el tiempo libre, el deporte y la industria del entretenimiento en sus diver­sas ramificaciones. De ahí la indiferencia de nuestro tiempo por la metafisica y la re­flexión ética.

Extraído del artículo de Heleno Saña en La Clave 23-29 de Marzo. nº 310.

Un comentario a “El bien y el mal.”

  1. el 03 Abr 2007 a las 2:30 antonio

    Muy cierto. Pensar puede llevarnos a tener que enfrentarnos con asuntos desagradables, es mucho más cómodo mirar… la tele, los juegos, los escaparates, el saldo… Por otra parte, este no es un mundo regido por los valores, aquí sólo cabe el poder.

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