¿Qué es una familia?
15 Abril 2007, escrito por ipit
No piensen en El Padrino, ni en ninguna secta, me refiero simplemente a lo que todos conocemos como familia, y que, con las noticias que he leído últimamente, necesito redefinir. Porque parece que las familias cada vez más se comportan como Sociedades Limitadas, aunque sólo sea por las intervenciones judiciales necesarias para mantener su cohesión.
Y es que no puedo entender que unos padres vayan a un tribunal para que fije la cantidad de dinero que deben dar a su hijo para gastos –como tampoco puedo entender que al juez no le de la risa-. O que sea un tribunal quien deba poner orden en un hogar, donde el niño –de 19 añazos- zarandea a su madre por dejarle sin paga. Y por último, que sea otro tribunal quien aleje a un padre del resto de la familia por pegarle un zapatillazo a su hija.
Sin entrar en profundidad en cómo se ha de educar a un niño, y si un cachete –no hablamos de mandar a urgencias al niño- en determinadas ocasiones es bueno o no, lo que constatan los casos anteriores, es que a día de hoy para formar una familia es más seguro ir primero a un notario para establecer claramente las normas de comportamiento en ese ámbito, y así evitar posteriores visitas a los togados.
En serio, ¿nos hemos vuelto locos? ¿Qué entiende el estado que es una familia? Dos personas se casan, deciden tener hijos, y luego son los tribunales quienes tienen que organizarles la vida, quienes les dirán como educar a sus hijos. No creo que haya ni un ápice de sentido común en estas intervenciones del estado en la vida privada.
Los tribunales están para resolver conflictos en el ámbito de nuestras sociedades, cuando dos ciudadanos no se ponen de acuerdo en un hecho –un accidente de tráfico-, pero es absolutamente ridículo que lo hagan en el seno de una familia, porque “eso” nunca volverá a ser una familia. A partir de ese momento, la amenaza de los tribunales estará sobre cualquier decisión que se tome. Entre los miembros de una familia que convive habitualmente en un hogar familiar –porque, evidentemente, hay familias rotas, pero han rehecho sus vidas independientemente-, se supone un sentimiento que solemos llamar amor, cariño, tal vez. Y dichos sentimientos, perdónenme, son incompatibles con la acción judicial.
Si una familia no es capaz de solucionar las desavenencias cotidianas con una razonable medida de disciplina y amor, no es una familia. Y si el estado sigue metiéndose donde no debe, terminará encargándose él de la educación de los niños, como en las terribles sociedades felices de las que hemos hablado en otras ocasiones.
Si seguimos apelando a los tribunales para estas situaciones, no estamos lejos de la denuncia de un niño a sus padres, porque lo trajeron al mundo y el no tenía ninguna gana de nacer.






Cuentan por ahí una historia de un tal Leónidas que escogió a trescientos espartanos conciudadanos suyos para luchar contra un gran ejercito persa en las Termópilas. Según este relato todos los que se encaminaron hacia tan desigual batalla tenían un hijo varón que garantizaba la continuación de su estirpe.
Y una ful. Fueron voluntarios, y lo hicieron por no aguantar al cabrón del crio más, que no paraba de joder con la pelota. De tal mala ostia te ponen que poco se me hace que solo matasen a unos cuantos miles de hombres, varios elefantes y demás bestias. Y de volver a casa, ni hablar, antes la muerte.
¿Y que me dices de Obi Wuan Kenobi?, el pobre puso todo su afán en educar a su padawer para acabar hecho un montón de arapos bajo su espada laser. Resignado se dejó matar, sereno ante el fracaso de la educación que le había dado.
Tengo la impresión que antes de tomar este tipo de medidas resulta interesante explorar la via judicial.
Si mi experiencia personal puede servir de modesta aportación diré que dos años de paternidad me han servido para no eliminar de antemano ninguna posible via de solución de conflicto en el entorno familiar, y por tanto tampoco la judicial.
Pero ….
Lo que realmente me preocupa es la visión
“paternalista” que teneis los “sin hijos” en relación con los que si los tenemos. Se me empiezan a acumular los casos. El otro dia por la Laurel me pregunta uno de los vuestros por la aportación a mis instintos que ha supuesto el hecho de ser padre. Ayer una amiga me pregunta que porqué he tenido un crio y hoy me criticas la posibilidad de denunciar al cabrón de mi hijo.
Me parece perfectamente legítimo que decidais no tener hijos, pero la decisión de denunciar al mio es solo mia, mientras no esté cerca de tu coche.
Por lo demás y como última reflexión añadiré que me parece una pena que personas que han llegado a un nivel de educación, conocimiento, economía, respeto, formación religiosa, tolerancia, amor por la naturaleza, ansia de libertad ,calor de pareja, etc, etc como nunca antes en la historia se ha alcanzado, se niegen a ser padres. Seguramente no necesitarian los juzgados y serían candidatos a ser los mejores padres de la historia del ser humano. Quizás otra oportunidad perdida para mutar positivamente y evitar que nuestra especie acabe con todo.
Un saludo
Hola MARTI,
Como bien sabes, la familia es una institución cíclica en el tiempo; es decir, para ser padre, inevitablemente, has de ser primero hijo. Por lo que, aunque no soy padre, algo sé de lo que es una familia, pienso yo.
Por otro lado, yo no niego a nadie que pueda llevar a su hijo ante un juez, como si lo quiere enchironar en Villabona, lo que digo es que esa forma de proceder no es propia ni de la familia, ni de una pareja, ni siquiera de una sociedad gastronómica. Que el comportamiento de personas que se amenazan con el juzgado cuando no están de acuerdo, no parece colmado de sentimientos de amor, cariño, respeto, etc., que yo creo que deben existir en la familia.
En cuanto a la posibilidad de mutar positivamente, creo que es más fácil que se produzca el día que el primer mundo deje de tener hijos y comience a acoger a los que se mueren en el tercer mundo. Pero bien me podrás decir, que en esto también podría dar ejemplo.
Creo que fué Rosseau, pero no estoy seguro. Si no fué el sería otro de esos personajes a los que la historia otorga credibilidad. El caso es que decía haber creado una teoría sobre la educación cuando su hermano tuvo un hijo. Años después llegó a acumular seis hijos propios, y otras tantas teorias sobre la educación de un niño. Interpreto que este tipo listo averiguó que cada individuo necesita de su propia receta y que el exito o el fracaso nunca están asegurados.
La posibilidad de dar vida al asesino de Virginia no es descartable cuando decides no sacarla.
Si esto te pasa la via judicial creo que es muy recomendable y no tiene que ver demasiado con el amor que sientas por él. Entiendo que hay una demostración sobrehumana de amor en el suministro por parte de una madre a su hijo de una sobredosis de sustancia pura que acabará con la vida de su vástago y pondrá fin a la aventura de este con las drogas. Hay por ahí alguna canción y alguna película con este relato, creo.
Los amigos los eliges, pero no la familia. La que te toca puede estar adornada por un padre maltratador o producir un hijo peligroso. La via judicial no suele ser el primer camino a explorar, pero no creo que haya que olvidarla si la situación se pone lo suficientemente dura.
La ley está sobre todo y por tanto también sobre la familia. Lo deseable no siempre es posible y lo perfecto es enemigo de lo bueno. Las familias utilizan la ley en procesos de separación, ante las herencias, y en otros muchos casos. Siempre habrá bobos que la empleen sin necesidad, pero no está mal tenerla en el arsenal si el enemigo es terrible.
Tengo casos cercanos en que se ha denunciado a un familiar directo y esto ha marcado un punto de inflexión para la solución del asunto.
Naturalmente puedes decir lo que quieras sobre las familias con hijos. No va por ahí mi anterior comentario. Sobre lo que va es sobre las explicaciones, a mi juicio excesivas, que estos dias debo dar por haber tenido un crio. Tengo la impresión de que los “sin hijos” tienen la impresión de que la he cagado, de que cometí un error, de que debí hacerme la basectomía. Soy yo el que debe explicar un hecho natural a alguien producto de ese mismo hecho natural, cuando a lo mejor lo más lógico sería explicar porqué un ser humano en las mejores condiciones de la historia decide racionalizar su instinto de forma que elimina en su vida un hecho natural.
No se, algo me cruje en esta situación y se me ocurre que no soy yo el que tiene una conducta “paternalista” a pesar de ser el único padre en escena.
El tema de la adopción lo veo muy de moda y muy contaminado desde lo de Madona y Angelina Joly. Mi hermano tiene hijo propio y está en tramites de adopción. Esa es una posibilidad que yo mismo barajo. Pero antes debo asegurarme de poder darle de comer. No me importa que sea propio o adoptado, pero si un dia se os antoja darme una alegría, por favor, comprometeos con la educación de un pequeño. Se que es como probar la profundidad de un rio con ambos pies, podría arruinar vuestra plácida existencia, pero … que bien queda un futuro de la humanidad con personas criadas en el mejor entorno posible.
Un saludo
Los casos que has puesto como ejemplo de familia no valen. Cuando una familia llega a esos extremos es por que ya no lo es.
La gente, haciendo uso de su libertad, se casa con quien quiere y tiene los hijos que le da la gana, nadie se lo puede prohibir, pero ¿esta preparado para hacerlo? En muchos casos la respuesta es no y son estos los que luego derivan en serios problemas de convivencia.
Creo que para formar una familia de verdad no hace falta ni notario ni nada parecido, lo que hace falta es estar convencido que con quien quieres compartir tu vida, bastante sentido común y un poco de suerte.
Tampoco estoy de acuerdo en que te parezca mal que los tribunales intervengan en la vida de esas “familias”, son esas “familias” las que acuden a los tribunales para que estos impongan por la fuerza lo que ellos no han conseguido con la razón y libremente. El problema no esta en los jueces, creo que a muy pocos les hará gracia separar a hijos y padres o disponer ordenes de alejamiento, el problema esta en las personas que son incapaces, tan siquiera, de formar una familia.