San Glorio
7 Mayo 2007, escrito por ipit
Siempre he creído que la particularidad de los políticos españoles, al menos en los años que yo he vivido –y temo que antes también- como votante, es que son irresponsables, pero en su primera acepción, es decir, nunca se les puede pedir responsabilidades.
Lo digo por los datos que voy recabando sobre el proyecto de estación de esquí de San Glorio, en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y el Parque Natural de Picos de Europa, entre otros. Independientemente de la idoneidad del proyecto, que tiene pinta de ser altamente especulativo, ya que en la Cordillera Cantábrica todas las estaciones que existen son deficitarias, hay dos cuestiones de este asunto que a mí me molestan especialmente.
Parece ser que desde la UE han llegado bastante millones en los últimos años para planes de dinamización de la zona donde ahora se pretende construir la estación, pero no hay rastro de ese dinero ni en obras, ni en iniciativas de ningún tipo. ¿Qué ha pasado con ese dinero? Porque seguramente la UE un día preguntará por el uso que se ha hecho de el.
Por otro lado, había una ley de protección de esos parques naturales con las máximas restricciones sobre el uso de sus recursos, entre otras cosas, que prohibía la práctica del esquí. Pues bien, desde el parlamento autonómico cambian la ley, modificándola a menor protección, para permitir la obra. ¿Con que derecho cambian el estatus de la zona a menor protección sin preguntar a nadie? Además, también en la UE tienen a esa zona con una calificación especial –probablemente por eso nos dieron ayudas-, y cuando se den cuenta que le han quitado la protección dirán, ya están los trileros del sur haciendo de las suyas.
A veces –demasiadas- estas decisiones de nuestros políticos nos cuestan multas desde Europa. En este caso concreto además, es posible que perdamos lugares muy especiales en lo que se refiere a flora y fauna. ¿Y quién es responsable? Si dentro de unos años, como se teme debido a la tendencia del clima, la estación no se puede mantener porque no hay nieve, y por tanto no hay turismo que llevarse a la boca, ¿no pasará nada?
La solución por parte de los políticos es fácil: nos votasteis y nos disteis el poder para hacerlo. Es el problema de tener una democracia donde el ciudadano no pinta nada, donde la clase política hace y deshace sin contar para nada con nosotros.






El que crea que la salvación de la montaña de Riaño pasa por la construcción de la estación de San Glorio, dependa de León, de Palencia o de la Junta castellana, está muy equivocado.
No hay más que ver cual ha sido el despegue económico y la evolución poblacional en los últimos años en Boñar y en Puebla de Lillo, cabeceras comarcales marcadas por la maravillosa influencia de la estación invernal de San Isidro.
La Villa de Boñar, a 38 km del Puerto de San Isidro, ha pasado de ser uno de los núcleos poblacionales más activos de toda la provincia leonesa a ser un pueblo fantasma. De hecho en los últimos años viene perdiendo anualmente del orden de medio centenar de vecinos. Si en 1994, el municipio contaba con 2828 habitantes, en el año 2006 el número de habitantes había descendido hasta los 2236. Según datos del INE, ha perdido en los últimos doce años más de 590 habitantes, y parece que para muchos políticos sordos aún no han sonado las alarmas. El número de comercios y de empresas de todo tipo desciende de forma imparable y las cifras de nacimientos son tan escasas que seguramente haya que replantearse la continuidad del colegio público comarcal en los próximos años.
Las bondades de las estaciones de esquí no son tales. De hecho, Puebla de Lillo, que está bajo la influencia directa de la estación, del mismo modo, pierde alarmantemente población y probablemente los pocos que se benefician son algunos constructores y/o especuladores que hacen negocio con la venta de adosados que de ninguna forma se integran en el entorno.
En el informe recientemente publicado por Caja España sobre los Datos Económicos y Sociales de los Municipios de España se pueden consultar linformación relevante sobre los municipios leoneses y observar cual es la lamentable tendencia en una buena parte de ellos.
Mientras España, a nivel global, parece que va estupendamente bien, que crece económica y demográficamente, a la vez que mejora el nivel de vida de sus ciudadanos, la situación en la gran mayoría del territorio leonés es bien distinta.
Y a la vez, en la comunidad de Castilla y León, el tirón y la bonanza económica de Valladolid y su entorno castellano más afín no deja ver la evidente obviedad del decrecimiento económico anormal, la emigración juvenil, el rápido envejecimiento y la reducción relativa de calidad de vida en comarcas enteras leonesas, desde la Cabrera, pasando por la Maragatería y la Cepeda, hasta la Montaña leonesa y desde los Ancares leoneses a la Tierra de Campos de Sahagún.
Está claro que en esta comunidad autónoma, los leoneses vamos directos al infierno, cn estaciones y sin ellas. A ver si alguno se quita los tapones de los oídos y la venda de los ojos.
Ginés.
Muy de acuerdo, Ginés, en que este tipo de “inventos” para el desarrollo de una región suelen beneficiar a sus inventores. Además, las estaciones de esquí de esa zona no parece que sean de las más boyantes de España.
En cuanto a que España vaya estupendamente bien, disiento enormemente. Renqueamos y con la premisa de ser mano de obra barata de Europa, condición que se nos está acabando por momentos –no por que aumenten los sueldos, sino porque siempre hay más baratos-. España debería ser un país tecnológicamente fuerte, como parte de los países más desarrollados que es, pero estamos muy lejos del resto de Europa, y el sector primario no va a haber quien lo mantenga en pie. Tenemos poquita industria y el ladrillo se nos ha agotado. Como los padrinos de la patria no espabilen –y lo dudo mucho-, van a venir tiempos duros.