Eliminando peajes
15 Mayo 2007, escrito por ipit
Esta mañana me he desayunado con una noticia en el diario El País que me ha dejado estupefacto. Quizás saben, porque lo he comentado alguna vez, que soy un riojano que vive en Oviedo, y mirando noticias de mi tierra descubro esta, de la que extraigo este párrafo:
“Zapatero zanjó ayer la polémica al anunciar la eliminación del peaje entre Agoncillo y Cenicero en septiembre.”
Bien, para los que me leen fuera de Asturias, no sabrán que los cuatro años de la legislatura que ahora acaba, han tenido un denominador común: la promesa incumplida que hizo Zapatero de eliminar el peaje del Huerna –la salida natural de los asturianos hacia el sur-. Todo el mundo aquí le ha pedido que cumpla la promesa, incluida IU que era socio de gobierno.
Cuando he leído que el señor Zapatero había vuelto a zanjar, no daba crédito. Lo de que las promesas en campaña electoral son para no cumplirlas está llegando a límites insospechados.
Digo esto porque el problema de la autopista, que es el mismo en La Rioja y en Asturias, es que la concesión la amplió el gobierno de Aznar unos 20 años más, y para hacerla gratuita hay que soltarle una pasta importante a la empresa concesionaria. Entonces, sabiendo esto, ¿por qué prometen quitarla? Y lo que es más fuerte, ¿cómo este buen hombre repite promesa en otra comunidad? Al menos, cambiando de mentira tendría más posibilidades, creo yo.
En cualquier caso, y ya que estamos en La Rioja, no vendría mal que hubiese un cambio de gobierno, porque el señor Sanz lleva ya 3 legislaturas e iría a por la cuarta -16 años-. Y me produce vergüenza ajena, que estos señores que desgastan a diario la palabra democracia –por supuesto, Sanz y el resto de políticos de este país- aspiren a estar gobernando años y años, ya que resulta fatal para cualquier sistema democrático que una misma persona permanezca tanto tiempo en el poder. Lo normal sería –y establecido por ley- que dos legislaturas fueran el límite máximo.
Pero a ellos nos les produce ninguna vergüenza, y si pudieran, seguirían de por vida en el despacho oficial. Bueno, de por vida no, 40 años estaría bien.





