Cuatro años, menos quince días.
7 Junio 2007, escrito por ipit
Tras los casi 80 millones de euros despilfarrados en una campaña electoral que sirve para todo tipo de cosas –inútiles-, menos para lo que realmente la pagamos, que es informar de los proyectos de la nueva legislatura, los ciudadanos volvemos a nuestras vidas, a los problemas cotidianos, con la triste sensación de que nada va a cambiar –si alguien no siente eso todavía, solo ha de esperar unos meses-. Ellos, la clase política, apañarán sus puestos para vivir lo mejor posible los próximos cuatro años, en la tranquilidad de que, desde ahora hasta que volvamos a votar, “ancha es castilla”.
Los pocos partidos que se presentaban con propuestas de cambios en nuestro sistema político, no han tenido demasiado éxito, tal vez porque nadie se lo cree, quizá porque no se les oye. Descarto la opción de que estemos encantados con lo que tenemos, porque la abstención aumenta, y sólo hay que escuchar a nuestro alrededor para saber lo que la gente opina de la clase política. También puede ser que apliquemos el “más vale malo conocido”, pero con un régimen de apenas 30 años, si ya nos hemos conformado con lo que hay, mal camino llevamos, porque no debemos olvidar, que la democracia es un sistema por el que hay que luchar cada día y si no, lo perderemos.
En los próximos cuatro años menos quince días, veremos cómo se van diluyendo promesas y esperanzas, nos iremos cabreando poco a poco, y cuando nos llamen de nuevo a votar, unos cuantos más decidirán no ir, “para qué”. Otros, la mayoría, volverán a las urnas a elegir a nuestros representantes, es decir, a las personas que representan nuestras voluntades en los distintos gobiernos, a quienes llevan nuestros problemas cotidianos hasta los lugares donde se toman las decisiones en este país. Increíble, ¿no les parece?





