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No sólo las ratas abandonan el barco

Nuestro sistema electoral es equívoco, la clase política así lo quiere, y por ello confundimos fácilmente que es lo que hacemos cuando vamos a votar, de tal manera que nos pueden parecer incluso normales los comportamientos de quienes se presentan como candidatos.

Me refiero concretamente, a la fuga de personas elegidas para representarnos, que no están dispuestas a pasar cuatro años en la oposición y hacen dejación de funciones. Es decir, engañan a sus votantes diciéndoles que ellos serán sus mejores representantes, para luego marcharse, normalmente a un puesto también político –hace falta tener jeta- y que les apetece más.

Todo esto se debe a que las campañas de los partidos políticos promocionan a una persona, en este último caso que hemos vivido, para alcalde o presidente de comunidad, cuando en realidad nosotros votamos una lista de personas que compondrán una asamblea, que serán nuestros representantes, y que elegirán quien será el alcalde o el presidente. Por esta razón, no vale que ellos digan que se presentaron para ese puesto y como no han salido, han fracasado y se van, porque es mentira. Eran parte de una lista de representantes, y nadie les puede elegir para un puesto concreto; los elegimos, repito, para representarnos en una asamblea, y más tarde ellos –como estamos viendo todos los días- dependiendo del número de miembros que tengan sus respectivos grupos, gobernarán o pactarán para hacerlo.

Creo que sería más claro que votásemos cargos -alcaldes y presidentes-, y nuestros políticos, cuando no les salen las cuentas después de las elecciones, también lo dicen. Pero es con la boca pequeña, porque en realidad, siempre les interesa más las cosas poco claras, la posibilidad de trapichear.

Si alguna vez conseguimos –seguro que sí- que nuestro sistema electoral sea legible y podamos votar directamente quienes serán nuestros alcaldes y presidentes, entonces y sólo entonces, estará justificado que quienes se presentan, si no salen elegidos, se vayan a su casa. Mientras tanto, deben cumplir con el mandato de los ciudadanos: representarnos durante cuatro años.

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