Calle de la HipocresÃa
30 Junio 2007, escrito por ipit
La concurrida e interminable Calle de la HipocresÃa es el cuartel general de los poderosos y jerifaltes de la Tierra. En ella se reÂúnen, en ella tienen sus ‘think tanks’ y laÂboratorios de ideas, en ella elaboran sus planes de dominación y sus campañas de desinformación, de su seno salen las conÂsignas para engañar y embrutecer a las maÂsas. Calle antiquÃsima, como nos recuerda Quevedo, ha estado también sujeta a los cambios de la historia. A diferencia de otros tiempos, como los del conde-duque de OliÂvares o del Cardenal Richelieu, la atmósfeÂra que hoy reina en ella es democrática. Ello no significa en modo alguno que hayan desaparecido las jerarquÃas y hegemonÃas. Entre sus moradores existen grandes difeÂrencias de rango, de influencia y de poder. La democracia formal imperante hoy en la Calle de la HipocresÃa ha sabido inventar las suficientes estratagemas, trampas y terÂgiversaciones para seguir perpetuando la sociedad de clases, la desigualdad econóÂmica, la injusticia social, la explotación del hombre por el hombre, el dominio de unos pueblos sobre otros, las guerras de agresión y de conquista y otras lacras procedentes del pasado. Por mucho que presuma de moÂderna y de progresista, en este aspecto la CaÂlle de la HipocresÃa no es menos atávica y retrógrada que la de otras épocas.
ExtraÃdo del artÃculo de Heleno Saña en La Clave 8-14 de Junio de 2007. nº 321.





