En los diarios siempre viene un parte de guerra
22 Julio 2007, escrito por ipit
Releía hace unos días a Gloria Fuertes y me encontré con su poema “Desde que nací en los diarios siempre viene un parte de guerra”. Triste verdad. Aunque en estos días que corren las guerras no son como las que vivió Gloria en su juventud, las consecuencias son casi siempre las mismas, la muerte de muchos inocentes y la destrucción de lo poco que tienen.
La evolución de la guerra a lo largo de la historia tiene una característica clave, que acrecienta su perversidad: el número de bajas civiles. El número de civiles muertos en las guerras del siglo XX ha ido creciendo paulatinamente desde la Primera Guerra Mundial, donde apenas sufrieron directamente el conflicto, hasta las últimas de la Guerra Fría, en las que los civiles sufrieron duramente las nuevas armas cada vez más destructivas.
Comenzado ya este decepcionante siglo XXI, son los civiles indefensos las bajas en todos los conflictos. Los grupos terroristas y afines, los utilizan como blanco fácil porque saben que sus asesinatos aparecerán abriendo los informativos en todo el mundo. Y los gobiernos, por miedo a numerosas bajas en un combate en tierra, utilizan masivamente la aviación para facilitar lo más posible el camino a la infantería; los odiosos “daños colaterales” justifican el enorme destrozo de estas prácticas. Se acabó ya el respeto a los no combatientes que establecían los criterios de la guerra justa: justa causa, legítima autoridad, probabilidad de éxito, proporcionalidad y respeto de los no combatientes. Hoy, como digo, da igual, está asumido que habrá daños colaterales.
El inconcebible drama actual es que la proporción de bajas civiles frente a las militares es terrorífica. Iraq, Afganistán, cualquiera de las “pequeñas” guerras en África, en todas, la proporción puede estar en 50 a 1, es decir, que por cada militar que matan, han caído 50 civiles.
Y en el primer mundo nos hemos acostumbrado a ello. Los ciudadanos, con poco más que el derecho al pataleo, no estamos bien informados, porque quienes hacen la información no quieren “saturarnos” con tragedias –sí con basura y amarillismo-. Los gobiernos, nada quieren hacer, quizá por no molestarnos, ya que sin cambios en el modo de vida del primer mundo no mejorarán las vidas de los demás, tal vez para contentar a quien manda en el mundo. Lo cierto es que envían cascos azules sin competencias, que nada podrán arreglar; cuando no se meten en aventuras como la de Afganistán, en la que se están asesinando civiles con la aquiescencia de todos los países que allí están –de todos, incluido el nuestro-.
Parece ser que fue en la Guerra Civil Española, la primera que vivió Gloria, donde se utilizaron por primera vez los bombardeos a civiles. Desde entonces, el delirio asesino aumenta y ya no son una excepción, son la regla.





