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Si en una reunión o tertulia cual­quiera dices que la política de Rodríguez Zapatero no es de tu agrado, los presentes deducirán automáticamente que eres par­tidario del PP. Y si intentas aclarar que se puede estar en contra del PSOE zapateris­ta sin necesidad de simpatizar con Mariano Rajoy y sus correligionarios, tus palabras se­rán acogidas con un inequívoco gesto de in­credulidad. España no es el país más propi­cio para razonar evitando los sectarismos de brocha gorda. Lo que aquí cada uno espe­ra del otro son argumentos rotundos como martillazos. También a la hora de conversar e intercambiar ideas nos regimos más por la ciega pasión que por la reflexión serena. Matizar, sopesar con detenimiento los pros y contras de cada cuestión y esforzarse en ser mínimamente objetivos, es en nuestros pagos virtud más rara que frecuente. De ahí que seamos el país de las etiquetas burdas y de los encasillamientos esquemáticos.

(…)Personalmente pido libertad para ser amigo no sólo de los que compartan mis puntos de vista, sino también de quienes piensan de manera distinta a la mía, que es, creo, la única forma auténtica de conce­bir y practicar la libertad. Por eso me niego a ser reducido a una etiqueta. Aprendamos a vivir aceptando como legítimo y natural el principio de contradicción, seamos hete­rodoxos contra toda ortodoxia impositiva y luchemos por el bello ideal de hacer po­sible lo que Nicolás de Cusa llamó hace si­glos “coincidentia oppositorum” o Hegel “Aufhebung” (superación) de las antítesis. Nos guste o no nos guste, la vida es consti­tutivamente conflictividad; ello significa que no nos queda otro remedio que apren­der a lidiar con ella ‘por las buenas’, un imperativo categórico que sólo puede cum­plirse reconociendo el derecho del otro a disentir de nosotros. Eso es lo que hay que entender por cultura o civilización; lo de­más es primitivismo convivencial, en el que nosotros los españoles seguimos ancla­dos.

Extraído del artículo de Heleno Saña en La Clave 6-12 de Julio de 2007. nº 325.

3 Comentarios a “Etiquetas”

  1. el 30 Jul 2007 a las 0:58 Who

    Totalmente de acuerdo.
    Acaso un país se hace demócrata en 32 años?. Cuando tenemos abuelos, tíos y padres educados en el sistema franquista y que actualmente gobiernan el País.
    Saludos, Who.

  2. el 30 Jul 2007 a las 8:43 ipit

    Invariablemente, en España nos hemos sentido superiores a los EE.UU., achacándoles que no tienen historia, pero lo cierto es que tienen mucha más historia democrática que nosotros, y que tenemos mucho que aprender de ellos y, fundamentalmente, la idea de que la democracia hay que hacerla día a día –otra cosa es su comportamiento como país más poderoso del mundo-. Pero como bien dices, aquí hemos pasado muchos siglos donde todo venía dado desde el poder, y eso de defender un sistema democrático como algo nuestro, está todavía lejos.

  3. el 30 Jul 2007 a las 10:21 MARTI

    ¿Necesitábamos hablar del imperio?
    Dejando a un lado que pueda desligarse la democracia interna con la que se impone democráticamente en el exterior. Que me parece como aceptar pulpo como animal de compañía, pero venga, me lo trago y seguimos jugando.
    A lo mejor resulta que no son mucho mejores demócratas que nosotros. ¿Estamos seguros de que si allí criticas a Bush no te tachan de ser partidario del otro y único partido? No se tanto como para poder responder a esta pregunta, pero a lo mejor si la crítica la haces por teléfono se piensan que eres negro o hispano, que es peor.
    No creo sentirme superior ni inferior a nadie, menos como conjunto o pais y tengo la impresión de que los defectos humanos tienden a afectar a la humanidad. El rápido etiquetado del individuo que nos contradice, creo que es un defecto muy humano. Cuando uno debate o símplemente habla de algo se suelen hacer pocas elucubraciones históricas y de hacerlas se hacen sobre la “historia” personal. El ser humano es tan primitivista convivencial aquí como en guisconsin (que ya se que no se escribe así, pero paso de reverenciar al imperio).
    Para ahondar más en esta falta de admiración por ese puto pais diré que basa en la hipocresia su democrático dia a dia. El alcohol se bebe envuelto bolsas de papel, se discrimina al diferente y al pobre, hay estados en los que es pecado y delito el sexo oral, y tu grado de libertad se basa en la pasta que tengas (consultar con O.J. Simpson), su sistema de reclutamiento, su pena de muerte, su analfabetismo, su engreimiento, su fascismo sin disimulo e incluso sus turistas, todo tira tanto para atrás como en cualquier parte del mundo. Cuando menos. Vale que solo he estado allí unos meses y vale que habrá millones de personas buenas y pacíficas. También como en todos los demás espacios que esta humanidad contamina.

    Un saludo

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