Zapatero chifló
5 Septiembre 2007, escrito por ipit
No suelo personalizar en políticos concretos mis comentarios, porque siempre he tenido claro que lo que España necesita es un cambio radical en las bases de nuestro sistema democrático, empezando por la ley electoral, para que los puestos de la clase política dependan realmente de nuestros votos y deban escuchar nuestras necesidades reales.
Pero la deriva que está tomando el presidente del gobierno en los últimos meses –y lo que nos queda- es realmente preocupante. Porque no se trata de las típicas promesas electorales, habituales cuando se acercan comicios, sino de un sin fin de dádivas basadas en soltar pasta por parte del estado, que no podrá cumplir, y que buscan desesperadamente agarrar esos votos que de aquí a Marzo se le van a escapar inevitablemente.
Porque el problema de Zapatero es que, quien no le va a votar, es la gente de las hipotecas, los que van a tener problemas con la cesta de la comprar, los que van a llegar justos a final de mes, los que regentan negocios que han perdido a los anteriores, porque no hay tela. Es decir, la gran mayoría. Y la contrariedad aumenta, porque de aquí a las elecciones no tiene pinta la cosa de mejorar.
Y en esta situación al hombre no se le ocurre más acción que prometer subvenciones a diestro y siniestro, a subir pensiones, a dar dinero a las madres para que tengan hijos, a los hijos para el alquiler de su vivienda, a los trabajadores les subirá el salario mínimo. Vergüenza debería darles a todos, si la tuvieran, de que en España, país que hace poco decían que tenía posibilidades de entrar en el G8, tengamos un salario mínimo la mitad que el de Francia.
Por prometer, al hermano más listo de Zapatero, presidente vitalicio de
Tenemos políticos incapaces de gestionar una comunidad de vecinos, cuyos únicos deseos y ambiciones son permanecer en el poder, que a falta de cualidades se dedican a hacer la “política” más perniciosa, que es aquella de grandes palabras pero que no atiende a las consecuencias que puedan producir.
Y así seguirá. Mientras no realicemos –nosotros, los ciudadanos- ese cambio básico en nuestro sistema, la aparición de un gobernante capaz y preocupado por los problemas de la gente común, está, más o menos, en las mismas probabilidades de que nos toque la lotería.
P.D.: Chifló.





