La conciencia crÃtica
8 Septiembre 2007, escrito por ipit
Hay épocas inclinadas a la crÃtiÂca y las hay, a la inversa, que son ajenas o poco accesibles a ella. Este es el caso de la nuestra. El mundo atraviesa desde hace tiempo una crisis cada vez más profunda de la conciencia crÃtica, lo que explica que se acumulen los problemas no resueltos y que las cosas vayan de mal en peor. Y esÂta crisis de la conciencia crÃtica incide ya en el seno del propio sistema, cuyo signo cenÂtral es justamente la ausencia de autocrÃtiÂca. Ciegamente enamorado de sà mismo, padece de narcisismo crónico; de ahà su ceÂguera para ver y reconocer las anomalÃas y aporÃas que engendra sin cesar. Es evidente que allà donde no hay ni autocrÃtica ni crÃtiÂca digna de este nombre, tienen que reinar inevitablemente la rutina, el conformismo y la conciencia satisfecha, que es lo que ocuÂrre hoy. No puede sorprender que las cosÂmovisiones dominantes sean el neopositiÂvismo y el pragmatismo y su culto obsesivo a la facticidad como único criterio de la verÂdad. Y no menos significativo es que estas ideologÃas procedan de los EE UD, el paÃs que más lejos ha llevado la moral del tanto tienes tanto vales.
(…)La paradoja no puede ser mayor: desmedidamente ambicioso e insaciable a la hora de exigir bienes materiales, el indiÂviduo medio se contenta, a nivel humano, moral y espiritual, con los pésimos valores que le ofrece el sistema. Ello demuestra, por sà solo, el grado de cosificación y alienación a que ha llegado el hombre, lo que a su vez explica también que seguir teniendo granÂdes ideales sea considerado hoy no como un signo de grandeza y un don del destino, sino como un anacronismo.
ExtraÃdo del artÃculo de Heleno Saña en La Clave 17-23 de Agosto de 2007. nº 331.






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