El orden del desorden
28 octubre 2007, escrito por ipit
El orden imperante en el planeÂta es en realidad más un desorÂden que un verdadero orden, por mucho que el discurso al servicio del sistema afirme lo contrario y nos asegure que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Será quizá para una miÂnorÃa privilegiada, pero no para la mayor parte de la gente.
(…)El brutal contraste entre la cruda realiÂdad y la imagen apologética que de ella diÂfunden las tribunas adictas al sistema deÂmuestra, por sà solo, el grado de cinismo y de impudicia a que han llegado los administradores del poder, a los que personalmente considero como a una de las clases dirigenÂtes más irresponsables e ineptas de la histoÂria universal y, a la vez, más presuntuosas y pagadas de sà mismas, sin hablar ya de su insaciable codicia material. Dos cosas me repugnan de ellas: sus discursos ditirámbiÂcos sobre sus supuestos éxitos y el silencio que guardan sobre lo que Pierre Bordieu llamaba “la misère du monde”. Hago mÃas las palabras que Platón escribió en su PoliÂteia: “El peor castigo es el de ser gobernado por los malos o viles”. Y de manera pareciÂda Demócrito en sus escritos éticos: “Es difÃcil tener que recibir órdenes de alguien inÂferior”. ¿Qué pensar de una civilización que lo somete todo al principio de lucro? ¿Y qué es el ‘imperium mundi’ erigido por las poÂtencias occidentales sino otra cosa que el imperio del dinero? Hoy más que nunca se confirma la enseñanza de Platón: quien viÂve con el solo objeto de acumular riqueza no puede ser virtuoso ni hacer el bien.
ExtraÃdo del artÃculo de Heleno Saña en La Clave 19-25 de Octubre de 2007. nº 340.









