Decadencia institucional
4 Marzo 2008, escrito por ipit
He comentado alguna vez, que una de las graves perversiones a que nos está llevando el sistema político que padecemos, es la auto obligación que tiene la clase política a planificar sus proyectos a corto plazo, es decir, para que los resultados se vean en las próximas elecciones.
El caso de Eduardo Moreno creo que es un ejemplo de esto. No puedo imaginar que quienes deciden qué proyectos recibirán ayuda económica, no sepan advertir la valía de lo que se les propone. Más bien pienso que estas personas saben que su “evaluador político” no dará paso a una investigación larga y que no pueda airear como un logro mediático. Una labor de investigación fructífera para un país ha de ser lo contrario: callada, constante y a largo plazo.
El bueno de Eduardo comenta, que no entiende lo que ha sucedido con su proyecto. Y es que, es difícil de entender aplicando el sentido común y algo de racionalidad, pero es muy fácil si seguimos la trayectoria del enorme cáncer –especialidad del propio Eduardo- que afecta a las instituciones del estado, a todas aquellas tocadas por el virus de la clase improductiva.
Sobre esto, leía en La Clave la semana pasada, como, últimamente, las medallas que se dan a los policías, aquellas que conllevan aumento de sueldo, recaen en aquellos miembros de los distintos cuerpos que no salen del despacho, mientras que los que están en la calle jugándosela, sólo reciben premio cuando han sufrido heridas. Supongo que con el objetivo de tener contentos a los mandos que un momento determinado puede echar una mano al poder político. Un efecto más de este cáncer, que poco a poco llevará a los policías a actitudes acomodaticias, como pasa en la sanidad, o en la educación, o en otros ámbitos donde los políticos se meten a mangonear y no dejan que los profesionales hagan su trabajo adecuadamente.
Volviendo a Eduardo, descubro que recibió un reconocimiento del gobierno anterior; esto también habrá influido a la hora de tomar la decisión en el ministerio, ya que es una de las reglas no escritas que se siguen hoy en día: si fue bueno para los otros no puede ser bueno para nosotros.
En fin, ejemplos penosos del deterioro continuo que sufren todas las instituciones sobre las que se debe apoyar un estado. Decadencia que continuará hasta que los ciudadanos de este país decidamos pararla.






Veo esta historia como un reflejo de las de muchas en las que trabajo y política se ven relacionados. Para el caso de la investigación llevamos un lastre enorme de problemas como los que has descrito y otros como el enchufismo, la falta de medios y apoyos y sobretodo la actitud de la mayoría de la gente hacia ella, o sea, pasotismo 100%.
Por eso, lo que no creo es que vayan a ser los ciudadanos los que paren (ni siquiera lo intetarán) esta decadencia. En otros casos (salvando las distancias) como la manipulación política en los medios de comunicación, la gente no influye prácticamente nada. En el caso de TVE, que pienso que ha cambiado bastante a mejor, la situación ha empezado a moverse debido a la voluntad de parte de la clase política, no por presiones de los ciudadanos.
Estoy de acuerdo en que la tarea no es fácil. Pienso que en este tema nos pesa demasiado la historia, ya que en España nunca el poder político lo decidía el ciudadano, y creo que nos cuesta creer que ahora podamos tener el sistema que nos queramos dar.
Por eso digo, en tantas ocasiones, que tenemos que convencernos de que lo podemos hacer. Evidentemente, desde ese mismo poder se hace poco o nada porque la gente llegue a ese convencimiento.
La verdad aca en Argentina Y en el mundo la institución más fuerte que hay de la política a la gente y de la gente a la política es la TV en primer lugar ,segundo Internet y en alto crecimiento ,la radio y periódicos.Los políticos han sabido utilizar estas herramientas para mentirnos aprovechando los medios de difusión pero no se han preocupado de “Renovar” las Instituciones y el funcionamiento de cada uno.Se podría decir que delante de nuestros ojos
tenemos un sistema en decadencia pero que no nos damos cuenta,solamente reflecionamos ante alguna circunstancia que se nos presente y en el mejor de los casos actuamos.