La agonía liberal
20 Abril 2008, escrito por ipit
En todo caso, el perfeccionamiento de la técnica está conduciendo a un perfeccionamiento de las técnicas de control: vídeovigilancia, escuchas telefónicas, introducción de medidas biométricas en los aeropuertos, fisgoneo en nuestros ordenadores y acumulación y transmisión creciente de datos sobre nuestra identidad personal. La misma sociedad que sigue ufanándose de ser una sociedad “permisiva” y “abierta” y se autotitula “Estado de derecho”, se está convirtiendo en una sociedad en la que los derechos de la persona cuentan cada vez menos, empezando por el derecho a la libertad y la intimidad. Quienes tienen la última palabra son los órganos policíacos y sus innumerables ficheros, “dossieres” y bancos de datos. Por lo que respecta a Europa, no tenemos sólo un Estado nacional cada vez más ordenancista e hiperburocratizado, sino que encima estamos sometidos a la tutela del super-Estado surgido en Bruselas, de manera que lo que aquél deja de ordenarnos, nos lo prescribe ahora la tecnocracia anónima de la Unión Europea, versión guiñolesca de lo que tendría que ser una Europa democrática y transparente. Tenemos, pues, que servir a dos amos, uno tan insoportable, estéril y arrogante como el otro, sin hablar ya de su índole parasitaria.
(…)El fin del Estado ya no es, como creían Platón, Aristóteles y sus sucesores modernos, el de velar por la felicidad de los ciudadanos, sino el de tenerlos continuamente en vilo con toda clase de órdenes, prohibiciones, advertencias, sanciones y amenazas. He ahí el resultado final de la manía persecutoria que, surgida en los Estados Unidos, se ha convertido entretanto en un fenómeno generalizado; de ahí que el “mi ser es miedo” de Kafka sea hoy un estado de ánimo común a mucha gente.
Extraído del artículo de Heleno Saña en La Clave 21-27 de Marzo de 2008. nº 362.







Personalmente no me siento amenazado por el estado, sino más bien por el ámbito privado. Al estado lo veo como torpe en las cosas que le pido. Los estadounidenses llevan muchos años con lectores de iris y sistemas de control por el estilo, así como leyes específicas de control de masas, con la excusa de la seguridad, que por ahora no llegan aquí.
Lo que sí me preocupa cada vez más es el puterío del estado con lo privado, donde vemos cómo pasan las personas a cargos relevantes de un lado a otro, sin que se comente demasiado de forma crítica. Los lazos de relación, el conocimiento, los contactos y demás cosas parecidas es lo que más se valora. Presidentes que van a empresas privadas y abren puertas en otros sitios para estas empresas. Antiguos cargos públicos, ahora en empresas, que se entrevistan con colegas en el estado para llevar los intereses de su organización. Gente que viene y va de lo público a lo privado, mientras la gente admira esa capacidad y les laurea, en vez de preguntarse qué intereses van a defender, llegando a ser agentes dobles, triples o quién sabe qué.
Las dos serpientes se enroscan cada vez más y en medio quedamos los ciudadanos.