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Tiempos antiplatónicos

(…) Vivimos, en efecto, tiempos antiplatónicos; de ahí que la ideología hoy en boga no admita otra opción axiológica o epistemológica que la de la pura facticidad. Quien no se conforma con este realismo a ras del suelo y sueña con una realidad que trascienda la que hoy prevalece, cae bajo la sospecha de vivir en un mundo anacrónico. Mas quienes ensalzan los hechos como el único parámetro de la verdad ignoran u ocultan que su supuesto realismo es el producto de un sistema de valores interesado en encubrir que lo que ellos llaman empirismo o pragmatismo ha estado siempre compuesto en gran parte de injusticias de toda clase.

Si no hubiese sido así, sería difícil explicar los procesos de resistencia surgidos a lo largo de la historia contra el orden establecido, desde Espartaco a las revoluciones modernas. La injusticia sigue siendo uno de los rasgos dominantes de nuestro tiempo, pero a diferencia de otras épocas, la gente se ha acostumbrado a considerarla como un fenómeno casi natural. Y con el mismo automatismo mental está convencida de que el sentido de la vida consiste en competir con los otros para acumular dinero y poder, brillar en sociedad y entregarse al más desenfrenado y vulgar hedonismo, todos ellos subvalores de carácter profundamente antiplatónico. Que ello sea así demuestra el grado de autoalienación a que ha llegado el individuo medio de la sociedad de consumo. Demuestra asimismo que el sistema ha logrado convertir en axioma universal lo que no es más que el producto de su propia ideología, basada en algo tan bajo y despreciable como el espíritu de lucro, en el que Platón veía, con gran razón, la causa principal de todos los males, como se desprende especialmente de la lectura de su “Politeia” y sus “Nomoi”. Por eso no se cansó de repetir que una sociedad digna de este nombre debe evitar ante todo dos cosas: la riqueza y la pobreza, que son precisamente las dos deformaciones más representativas del momento histórico en el que estamos inmersos.

(…) Un sistema que considera normal dejar morir de hambre y condenar a la miseria más espantosa a la mitad de la población mundial no representa la verdad, sino la mentira. Eso es lo que más o menos diría Platón si viviera entre nosotros, ya por la sencilla razón de que para él la verdad es inseparable del bien común.

(…)Y todo en nombre de la democracia, de la libertad de comercio, del principio de competencia, de la “sociedad abierta”, del Estado de derecho o del progreso, nombres rimbombantes detrás de los cuales se esconde la mano brutal y fría de la oligarquía dominante, otro concepto griego en el que Platón veía la peor de todas las formas de gobierno.

Extraído del artículo de Heleno Saña en La Clave 18-24 de Abril de 2008. nº 366.

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2 Comentarios a “Tiempos antiplatónicos”

  1. el 20 may 2008 a las 21:45 El niño yuntero

    Cada día alucino más con este hombre. Cuando lo veía en la foto de La Clave las primeras veces pensaba “que tío más brasas y conservador tiene que ser, con la pinta esa y la pipa”. Y ahora pienso que es lo más directo, radical y revolucionario que hay en este país. Qué gustazo da leer comentarios como los suyos, tan directos y ofensivos con lo establecido, pero tan correctos y fundamentados. Es un crack.

  2. el 21 may 2008 a las 10:24 ipit

    Comparto todo lo que dices. Es otro de los regalos maravillosos que nos ha hecho J.L.Balbín. Como bien dices, no sólo es radical en sus planteamientos, sino que haciéndolos con el temple moderado que tiene, todavía es mucho más antisistema, antimodas y antitodo.
    Lo triste, como siempre en este país, es que ha vendido montones de libros en Alemania, y a aquí ni sabíamos que existía.

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