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Un día triste

Esta mañana, como cada domingo desde hace siete años, he pasado por el quiosco para comprar la revista La Clave. Allí me la guardan, y la persona que lo regenta cuando me ve entrar sabe a lo que voy; así que hoy, al entregarme el ejemplar me ha dicho: “bueno, y esta es la última”. No sabía a qué se refería, no entendía su mensaje, hasta que he visto la portada de la revista: Hasta pronto.

No podía creerlo, no quería. La revista La Clave desaparece. Adiós a la información seria, adiós a la información sin sectarismos, adiós a la reflexión calma, adiós a los distintos puntos de vista sobre un mismo tema, adiós a una forma diferente y escasa de entender el periodismo –la de José Luis Balbín-, y adiós, sobre todo, a Heleno Saña.

A la clase política española le sucedió con La Clave televisiva algo parecido a lo que les pasó a los americanos con la guerra de Vietnam. Los políticos americanos aprendieron que nunca más podían permitir que una guerra se viera en directo, y los de aquí, después de comprobar que un programa de debate sosegado, que ayudaba a reflexionar seriamente sobre los problemas de la sociedad, tenía un éxito rotundo, entendieron que tenían que erradicar cualquier vestigio de información de calidad.

Hoy, la mayor parte de la población se ha acostumbrado a una manera de informar cada vez más cerca de la publicidad, de titulares grandilocuentes que encabezan poco más que una nota de agencia con la carga sectaria adecuada, en resumen, una manera de informar que intenta venderte una idea, en lugar de que, quien recibe la información, elabore las propias.

La educación llevada a cabo durante estos años ha tenido éxito. A muy poca gente le interesa el tipo de periodismo que representaba La Clave. En otros países existe este tipo de revistas, como indica Balbín en su despedida, pero en España no.

Sólo me queda esperar que pase rápido el interludio hasta que Balbín ponga en marcha otro proyecto.

“El público no quiere oír las voces de los gigantes, le basta con los berridos de los enanos”.

8 Comentarios a “Un día triste”

  1. el 22 Jul 2008 a las 12:07 El niño yuntero

    Acabo de llevarme el chasco. Al ver la portada me he quedado como atontado, ¿cómo que hasta luego?, ¿hasta luego de qué? Y cuando he empezado a hojearla, qué pena. Joder que se van, que ya no va a haber más La Clave, que no voy a poder leer a Heleno Saña. Lo de los reyes magos me impactó menos que esto.
    Ojalá aciertes y el tito Balbín se anime pronto. Porque a los colaboradores podremos encontrarlos en otros medios, pero con el estilo, la idea y el fondo que ha llevado La Clave, será difícil.
    Lo mejor que me llevo es que he visto opiniones de gente con ideas políticas alejadas de las mías con total tranquilidad y expuestas de forma constructiva. La experiencia ha sido muy buena y me he enriquecido personalmente.

  2. el 22 Jul 2008 a las 12:30 ipit

    Como bien dices, Niño, no será lo mismo leer a los colaboradores en otros medios. Balbín inspira libertad y el resto no, y cuando la gente escribía en La Clave sabía perfectamente que podía decir lo que pensaba sin problemas. El Binóculo con Luciano Egido y Martín Prieto, o El Triángulo de Anguita, Castellano y Pimentel, no se pueden encontrar en otro sitio, propiciar ese contraste de opiniones sobre un mismo tema, sólo lo hace quien de verdad cree que la información debe ayudar a formar opinión y no influir en los lectores.
    Y Heleno, ¿en qué otra publicación cabe un intelectual como él, que no se casa con nadie?
    Es una pérdida muy grande.

  3. el 23 Jul 2008 a las 21:29 MARTI

    Por joder un poco a estas plañideras, que conste.
    Más de uno nos alegramos de que el Heleno Saña este deje de dar la brasa. No por lo que dice, por mi que diga lo que quiera. En mi caso es por como lo dice. Cada vez que leía un artículo suyo parecía convertirme en Paco Martínez Soria recién llegado a la capital desde el pueblo. No entendía la mitad, sus referencias a personajes desconocidos, sus latines, sus alemanes y sus ingleses, sus frases pedantes y su prepotencia de dios que ve a los mortales desde las alturas. Por mí que le den un buen rato. Lo que me jode es que lo buscarás por otro lado y no dejará de ocupar el ochenta por ciento de lo que se puede leer aquí. Que curre el cabrón, que piense y escriba como un hombre y para hombres (de los que existen muchos y no pocos). A lo mejor así no quiebran las revistas, que la gente humilde necesita trabajar y entender lo que lee. Y tú, mi muy estimado amigo, si me quieres hacer un favor escribe más y copia menos, que ya estás muy mayor para adorar a nadie.
    No me alegro de que cierren revistas, ni de que la gente sea muy lista y piense complicao, ni de nada fascista. Joder, que a mi el tio ese no me va, lo siento. Por si hay que decirlo todo, vaya.
    Me vuelvo al pueblo.

  4. el 24 Jul 2008 a las 9:59 ipit

    Gracias Marti, por tomar el papel de tantos que piensan así –y que nunca vendrán a leerme, escriba lo que escriba-. Por desgracia, es de lo que hablo en mi comentario y que se resume con la cita del final -pertenece a una película, aunque no recuerdo cual-:
    “El público no quiere oír las voces de los gigantes, le basta con los berridos de los enanos”.

  5. el 03 Ago 2008 a las 20:13 María

    Marti, te propongo un sano ejercicio para la propia inteligencia: tratar de no ofenderte ante la ajena.

  6. el 05 Ago 2008 a las 12:39 MARTI

    Esto es para María.
    Pareces preocupada por mi salud intelectual, lo cual me sorprende, ya que no te conozco. Por lo que deduzco que aquí la única ofendida debes ser tú. Lo cual lamento, ya que no era mi intención molestar a nadie.
    No creo que sea sano “necesitar” de padres intelectuales a ciertas edades (casi todas). Tampoco creo que sea adecuado para un correcto discurrir establecer como verdad lo opinable. Pero mi crítica se centra en la forma en que las “presuntas” verdades se formulan. En alguien que pretende una mejora, que intenta que realmente se lleve a cabo, la difusión de las ideas debe estar marcada por la accesibilidad. No es útil, ni inteligente transmitir un mensaje lleno de verdad encriptado de tal modo que incomoda al lector “normal”, al que de toda la vida se ha mojado, al obrero, al de pueblo, al poco formado, al soñador,…. Aquello que se expresa de forma más encaminada a demostrar erudición y elevado intelecto que a modificar conductas, políticas o hechos nocivos conseguirá llegar únicamente a una élite acomodada pensante y profunda que jamás a hecho cambio ni revolución alguna. Todo lo más han liderado a aquellos que dejaron su piel y su sangre en las trincheras. Por eso, por mi parte le pueden dar por saco a todo aquel que esté más dispuesto a escribir que a plantar una flor. Y por el mismísimo culo al que es capaz de mover conciencias y actos con su “inteligencia” pero que en realidad pretende cambiar bien poco de lo que le rodea. Eso es lo que pienso, por eso me voy a poner flores y os dejo buscando a Heleno Saña. Que lo encontreis antes de que os de algo.
    Suerte

  7. el 06 Ago 2008 a las 14:31 María

    Hola, Marti. Opino que dejar que las observaciones de otro sirvan de acicate a la curiosidad de uno y contribuyan a mantener la cabeza despierta no significa que lo adoptemos como padre espiritual; del mismo modo que no creo necesario todo un cargamento de erudición para ser capaz de aportar algo digno de interés a este maltrecho mundo.
    Por otro lado, no tacharía yo el estilo de Heleno Saña de críptico, sino que me parece sencillo, claro, y que expone de forma concisa unas opiniones en el fondo no tan diferentes de las que ´dejas traslucir´ por lo que escribes.
    Aún a riesgo de corroborar tu opinión respecto a una supuesta adoración, creo que la trayectoria personal e ideológica de Saña no se corresponde en absoluto con la de la élite acomodada y pensante a que te refieres, sino que se trata de un autor hecho a sí mismo, nunca alineado junto al poder y sí junto a las víctimas de éste. No te ensañes con Saña, coño!!! Un cordial saludo.

  8. el 08 Ago 2008 a las 12:54 MARTI

    Hola María.
    No debemos tener el mismo coeficiente intelectual, y por supuesto es el mio el que está por debajo. No volveré a traer frases, citas y autores nombrados por el que apaleo. Ya lo hice en alguna otra ocasión y además tampoco sería convincente. Pareces tener muy claras las normas de estilo a las que se sujeta.
    Posiblemente las personas capaces de entender sus escritos no seáis susceptibles de adoptarlo como padre espiritual, lo que le agradezco. De este modo quedará a salvo la gente que me preocupa de verdad. Y que por lo que dices a él también.
    A tu petición de que no me ensañe con el Heleno, lo siento, pero no está entre las cosas que yo pueda evitar. En él entreveo aquello que más temo. Y no es la inteligencia, ni la oposición a lo establecido.
    Un muy afectuoso saludo.

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