Hoy, a cada paso por la calle, se pueden oír conversaciones en las que la gente busca culpables de la crisis que padecemos. Identifica bien a los culpables, pero se equivoca al pedirles cuentas. Los ciudadanos a quienes tenemos que exigir es a los poderes públicos –que además tienen buena parte de culpa en la situación actual-.
¿De qué sirve que culpemos a la banca de la crisis que padecemos, aunque sepamos con certeza que se les ha roto el saco de su avaricia? De nada, puesto que los gobiernos a quienes ayudan es a ellos y no a nosotros. La banca no tienen la más mínima preocupación -salvo la de no ganar tanto como el año anterior-, porque saben que les protegerá el estado.
¿De qué sirve que culpemos a las constructoras que han hecho pingües beneficios durante la última década, y ahora se hunden porque eran humo, negocios sin ninguna base? De nada, porque el estado les ayuda a ellos y no a los miles de trabajadores que se quedan sin negocio por sus obscenas quiebras.
No, a quien hemos de pedir responsabilidades es a nuestros gobiernos, que tienen que ayudar a los ciudadanos directamente, y no mediante intermediarios a los que sólo les preocupa su beneficio. El método de los vasos comunicantes no funciona, porque estos señores sólo se comunican con el ciudadano medio si van a tener un negocio seguro; si hay dudas, no. Decía hace unos días Patricia Botín, que ellos dan créditos a los clientes solventes; y para los bancos, ya no lo somos.
No debemos resignarnos a sufrir crisis cada cierto tiempo mientras que los culpables ni se inmutan. Debemos exigir cambios importantes en las democracias occidentales, mayor control sobre quienes toman decisiones en nuestro nombre. Otra vez hemos comprobado como la clase política se codea gustosamente con quienes tienen dinero y poder, y se olvidan de sus representados -representantes, de una minoría-. Otra vez vamos a padecer nosotros las consecuencias de esa connivencia y nada cambiará.
Si de algo puede servir la crisis, es para realizar transformaciones necesarias. Todas las reuniones de mandatarios para “repensar el capitalismo” no son más que una representación para hacernos creer que cambiarán las cosas. Si queremos cambiar realmente la situación, debemos acercarnos más a un sistema político en el que la autonomía de los gobernantes esté limitada por los intereses de los ciudadanos en cada momento; se deben acabar los cheques en blanco para cuatro años.
¿Dejaremos que todo siga igual para que dentro de 10 o 15 años volvamos a caer en la misma situación?







A mi me alegra que la gente señale a bancos e inmobiliarias como responsables de la situación de crisis. Las grandes empresas son quienes manejan la economía y las que tienen el poder en el sistema en el que vivimos. Son un monstruo que hemos ido dejando engordar poquito a poquito sin darle mucha importancia, y ahora vemos las consecuencias. Lo peor de todo es que soltarnos de su abrazo y de su control ahora es muy complicado por no decir imposible.
La situación merecuerda a un documental (“¿Porqué luchamos?, de Eugene Jarecki”) en el que se contaba el camino seguido por los EEUU para tener una situación actual en la que el mercado armamentístico determina el rumbo de la economía, así como la política y las relaciones exteriores. Era el propio Eisenhower el que comenzaba el documental advirtiendo del peligro de dejar sin control a la industria de la guerra.
Estoy de acuerdo contigo en la parte de responsabilidad del gobierno en la crisis. Pero qué hacer cuando la comunicación con nuestros gobernantes se limita al voto, mientras que los empresarios tienen línea directa cuando quieren y como quieren. ¿A quién hacer caso? ¿A una voz que se alza cada cuatro años o a una llamada constante que no descansa nunca?
¿No era que el mercado lo regulaba todo?
“Date cuenta y por favor analiza el sistema en el que vivimos: capitalismo significa intercambio desigual con los pueblos del tercer mundo, exacerbación del egoísmo individual, es el imperio de lo irracional, el caos en la inversión y en la producción, el sacrificio despiadado de los pueblos a las leyes ciegas de la economía, el imperio del más fuerte, la explotación del hombre por el hombre, el sálvese quién pueda, y sobre todo, ¿socialmente qué implica?, yo te lo diré: juego, mendicidad, desempleo, desigualdades abismales entre ciudadanos, agotamiento de recursos naturales, envenenamiento de la atmósfera, de los mares, de los ríos, de los bosques y de modo especial saqueo de la naciones subdesarrolladas por los países capitalistas industrializados. En el pasado significó colonialismo y en el presente la neocolonización de miles de millones de seres humanos mediante métodos económicos y políticos más sofisticados, pero también menos costosos, más efectivos y despiadados. Por ahora solo nos queda luchar, luchar y ser felices pensando que seremos el agua que hará germinar la semilla del cambio, pero para que esa semilla se convierta en flor antes de nada debemos destruirlo todo y comenzar a construir entre todos los obreros del mundo un mundo nuevo, justo y mejor”
Esto es de un tal Pablo Villalba (no creo que llegue a los 25 tacos), aparece en un track de la última ofensiva rapera de Estrés con Ibeas en este Logroño descentrado. Es un disco doble a cinco euros, “la miel del enjambre”, es francamente recomendable a mi entender. Una ducha fría, refrescante que jode y joven hasta el exceso. Muestra de ello es la última frase de lo citado.
Respecto al hilo en el que estamos solo decir que los políticos de tu fobia son solo parte del engranaje y no tienen consistencia como posible solución ni como causa exclusiva. Coincido con el análisis de la cita que presento, no así con la solución que plantea, tantas veces fracasada. A mi entender las soluciones a problemas complejos suelen exigir respuestas complejas y la que nos cure de esto debe cambiar nuestra naturaleza, nuestra sociedad y nuestro caótico deambular.
Un abrazo friend.
Hola Niño,
Por eso digo que debemos conseguir, que la participación de los ciudadanos en nuestros sistemas políticos no se limite al voto cada cuatro años. Recuerdo el documental, y como comentas, hubo tiempos en los que la clase política –en este caso el propio presidente Eisenhower-, no diré que hacían lo que les pedían los ciudadanos, pero al menos avisaban de los peligros que el sistema podía tener. Hace años ya, que a lo que se dedican es a esconder la realidad, y colocarse de parte de esas empresas –armamentísticas, o de lo que sea-.
Hola Marti,
Si no vamos a destruirlo todo y la cosa está como cuentas, ¿qué hacemos? ¿Resignación cristiana? Si como dices la clase política son una parte del engranaje, no me cabe duda de que es la parte del engranaje que podemos controlar. Al resto –empresas y demás poderes fácticos-, sólo se les puede controlar desde la ley, desde unos poderes públicos que realicen su función de vigilancia de la legalidad.
Y un matiz. Estoy harto de oír la cantinela de que el mercado lo regulaba todo, y de que esto nos ha pasado porque los estados no han regulado el mercado. Es una grandísima mentira, una más de estos políticos a las ordenes de quienes les llenan los bolsillos de dinero.
¿Acaso los problemas inmobiliarios de España se deben a la no regulación del estado? Evidentemente no, se deben a que el estado ha hecho las leyes a la medida de los constructores, para que pudieran hacer pasta fácil y, como digo, de paso sacar ellos tajada. Se debe a hacer la vista gorda en los casos donde la ley regulaba a favor del ciudadano. Sí hay intervención del estado, y mucha, pero en dirección contraria al interés de la mayoría.
Mi vez.
Lo que debemos hacer es cambiarlo. Destruir es muy arriesgado si no se sabe que vamos a construir y con que materiales. La resignación cristiana no es lo mío, que yo soy agnóstico. Que se resigne San Pedro, que eso no es para mi. Si quieres te cuento lo que hago pero además de aburrido eso es personal y se ve mal en este entorno.
Tu sabes de fotografía, cuando tienes muy enfocado algo pero saldrán en la foto cosas que están antes y más allá del enfoque, estas posiblemente se verán desenfocadas. Es fácil que no se pueda distinguir de qué se trata. Tengo la impresión de que algo así pueda pasarte a ti. Ves tan definidamente lo enmierdado que está el asunto político que se te escapa que la mierda ha calado en otros espacios. A mi entender lo inunda ya todo. Algunos amigos, algunos bichos y lo que todavía no ha tenido tiempo de mancharse es lo único limpio que aprecio. Por lo demás con los pisos ha especulado todo el que ha podido. Explotamos al extranjero y al nacional, que para eso lo mismo da. Trincar trinca menda y lerenda en cualquier ámbito. El que no está catatónico ante la tele lo está ante la consola. En los curros se mata por subir o perdurar. Tengo un par de amigos acusados de maltratadores. Niñatos borrachos con coches caros que no han tenido que pagar derrapan en rotondas,… para qué seguir.
El caso es que a un cabrón no hay quien lo controle y andamos todos encabronaos. Para ejemplo la ley de integral sobre la violencia de género. No vamos a dejar a una. La ley no controla una puta mierda, y que decir del mercado, ese controla menos que mi pijo. Pero compadre, somos esclavos de nuestras palabras y de nuestros silencios, lo de defender la regulación intrínseca del mercado y lo de que la globalización solo la combatían franceses chauvinistas te lo apunto a tí. Eso me lo metiste tu en los oídos. Hay que mejorar el aguante. Menos mal que llegó Heleno Saña y te mostró la luz (¿Donde anda?).
Termino. Siempre he visto a los cocineros de la tele emplear buenos alimentos. La calidad del plato que pretendemos guisar depende tanto de la receta, como de la habilidad del cocinero, como de la calidad de los ingredientes. Vale que el cocinero es un borracho vicioso (no hace falta poner nombres), pero aunque lo cambiemos necesitaremos de una buena receta y de los mejores productos del campo y de la huerta. A día de hoy hay que dejar la cocina y ocuparse de que haya algo decente que cocinar. Luego si quieres hablamos de como lo preparamos. En cualquier caso este plato no solo no lo cataremos, sino que ni siquiera lo veremos cocinar.
Ciencia y paciencia friend.
Hola Marti,
La globalización que yo defendí hace años –de la que tú y yo hablábamos-, se la cargaron los gobiernos y las grandes multinacionales. Esa palabra, cuando nació, significaba un mercado global, en el que los países más pobres podían vender sus productos –fundamentalmente agrícolas- en los países del Primer Mundo. El francés chovinista del que te acuerdas y sus protestas, desaparecieron cuando consiguieron lo que querían: que los productos franceses tuvieran subvención del estado para llegar a los mercados del Tercer Mundo. Ahora inundamos los mercados africanos con productos europeos, mucho más caros, pero que gracias a las subvenciones del estado salen más baratos, arruinando a los agricultores africanos.
El mercado global que yo defendí, podía permitir el desarrollo de los países más empobrecidos de una manera natural, con lo que ellos pueden competir, con la agricultura. Para ello, nosotros deberíamos abandonar la agricultura y dedicarnos a la manufactura de productos que necesitan tecnología punta e infraestructuras, que en esos países no tienen.
La globalización que yo defendí, imaginaba un mundo global donde todos los países formásemos un todo, unos siendo el granero del mundo y otros la industria. Esa era la posibilidad que brindaba la globalización, que requería un cambio profundo, fundamentalmente, en la forma de pensar de nuestro Primer Mundo.
Sigo pensando lo mismo. Globalización ya no significa eso.
Hello man.
Mi querido e ingenuo compañero. Nunca ha existido la globalización que soñaste de no ser ahí, en tus sueños. El comercio humano tiene desde que nació un fundamento basado en la especulación y alejado de lo social y lo “humano”. Curioso también que adjudiques papeles de agricultores a unos países y de industriales a otros. No entiendo un país que repartiendo desequilibradamente sus sectores pretenda ser económicamente independiente. Aquellos que te dijimos en su momento que lo económico debería ir acompañado de lo social nos equivocamos algo menos. Hace poco que oí a un político de derechas decir que para salir de esta deberemos exportar a China, lo curioso es que pretendía exportar sindicatos. Pero eso es ya pasado. El pastel está sobre la mesa.
Habrá que sufrir lo profunda que es esta crisis para ver si nos da la oportunidad de aprender algo. De otra forma servirá únicamente para acercarnos a la siguiente.
Un abrazo.
Me parece que estais culpando o vanagloriando ideales que creo no han existido jamas,si no es porque la gente que los enarbolan se sirven de ellos para practicar una lobotomia a sus incondicionales.Con lo de incondicionales me refiero a todo aquel que aunque su equipo gane con malas artes, lo continua magnificando del mismo modo, solo porque viste el color que le tiene mentalmente atrapado.
No estoy tan puesto en historia, ni documentales,ni cantautores que hoy me dicen lo que quiero oir, y mañana mientras yo no tengo para pagar la hipoteca, se compran un mercedes con los pingües beneficios que le he dejado comprando el articulo que me ha vendido(o sea como decimos donde yo he nacido me ha vendido la moto).
Tampoco creo que un comerciante tenga la culpa de querer ganar dinero y procurar una forma de vida mejor a los suyos,acaso tiene mas derecho un etarra o cualquier tipo de maleante, que haciendo daño a la humanidad les cubrimos sus gastos y les pagamos una carrera en las carceles.
Os habeis parado a pensar que esos paises subdesarrollados,(cierto que hay quien gana dinero con su status)tambien reciben la ayuda de mucha gente mientras ellos no ponen nada de su parte,no se buscan la vida para conseguir agua y simientes con las que plantar sus productos.Pero nunca les faltara un fusil para reprimir a sus propios conciudadanos,ayudando a algun dirigente salido de la concha de su madre que mas tarde, cuando se haga con el poder reprimira aun mas a su pueblo.
Lo cual me haca recordar que ahora aqui en España tenemos un gobierno que se las daba de “Rojo”y actualmente gasta casi tanto en sus,digamos gastos sociales,como casi todos los estados miembros de la union europea,eso si nos dicen que la economia es resulta de la confianza.
Ni tanto ni tan calvo.
Desde que leí el comentario anterior hay algo que me pica, así que procedo a arrascármelo. Pido perdón al propietario de esto si no resulta procedente.
El caso es que sí que existen ideales, otra cosa es que tú no los tengas. Esos ideales sirvieron para lo que comentas, pero también los tuvieron gentes que cayeron en las trincheras y en las cruces, gentes que trabajaron sometidos y vivieron sin la dignidad que merecían. Esto ha sucedido en todos los tiempos. El caldo de cultivo que la humanidad ha creado siempre ha sido infecto. No es de extrañar que los mejores de sus individuos hayan soñado con limpiarlo, ni tampoco que los peores se hayan encargado de aprovecharlo y de mantenerlo al gusto de virus y bacterias. Que no quieras acabar sacrificado como los buenos habla bien de tu cerebro, pero entiendo que se trata de conseguir mejorar esta mierda superando esa derrota periódica y permanente. Encontrar la fórmula que lo consiga es el reto.
Como de cantautores solo he hablado yo te diré algo de estos. Son unos críos, potenciales víctimas de esos vende motos que citas. No te preocupes, que por estos no se te pasan las letras de la hipoteca. El disco se lo he comprado a su madre y solo se vende en una tienda de Logroño. Una tienda que regenta uno de ellos, metida en un pasaje y de nombre “La cueva del Rap”. Para que te hagas una idea. No es previsible que tengan un mercedes y dudo que consigan un fiesta de segunda mano. Mas que temerlos se trata de temer por ellos, rezar para que no salga un mesías de esos que te entierra en una trinchera. El padre de uno de ellos trabajaba conmigo, fue el primero en hablarme y ofrecerme escritos de un tal Heleno Saña (Vende motos). Creía en lo que decía, cayó en la trinchera y ahora su hijo porta su estandarte. No resulta muy alentador lo dicho, pero resignarse a podrirse en esta puta mierda no me resulta posible. Me da gusto oírlos, criticarlos, disfrutarlos, me mantienen viva la ilusión. Esos ideales que sí tienen los buenos, son y previsiblemente serán la sal de esta jodida ensalada humana que siempre se queda sosa. De cualquier modo más vale poco que nada.
Con respecto al comerciante, nunca se habló de él. Se habla del “comercio”. Hay algo que el ser humano lleva consigo de serie, se trata de la “ambición” lo mismo sirve para pelear cada pelota en un partido de tenis contra Federer que para meter lo que pillas en el saco hasta que se rompa. No tengo nada contra el comerciante con una “ambición legítima”, en lo que sí me cago es en el comercio que apesta a “ambición ilegítima”. No me parece bien rebajar costes haciendo trabajar a niños, ni a la explotación de millones de chinos para aumentar los márgenes, ni de comprar la patata a tres céntimos al productor y colocarsela al minorista a 2,97 euros para que te las venda a ti a tres. En fin, no me alargaré, seguro que a ti se te ocurren mil cosas más y además esas si que sirven para que te las veas putas al pagar tu hipoteca.
Termino con tus referencias al tercer mundo, que eso si que me está jodiendo. Lo cierto es que solo te falta decir que no piensan mas que en follar y teniendo tantos hijos no les llega para comer, que se jodan. ¿Que hay mucha gente que les ayuda?, pues si, uno por cada millón que les da por culo.
Pareces muy sensible a tu hipoteca y a la eta (lo cual me parece muy bien), pero muy poco a la falta de semillas y agua potable, al sida, la malaria, la explotación, el subdesarrollo, el desgobierno, la guerra, las miles de etas y los millones de vidas hipotecadas que hay fuera de nuestras fronteras. Haztelo mirar.