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Caída libre

Mi político ideal sería aquel que llega al cargo con ideas para solucionar los problemas –que existen previamente-, y que una vez solucionados, vuelve a su vida anterior. Si no logra solucionarlos, no insiste.

En el caso de gobierno actual en España, del señor Zapatero, voy a presumir la mejor de las intenciones para resolver el principal problema que padecemos, voy incluso a creer que las medidas que toma tienen la intención de mejorar el estado de nuestra economía.

Pero hay una realidad indiscutible: nada de lo que ha hecho ha mejorado ni un ápice la situación. Sin entrar en la trayectoria que ha seguido desde que supimos lo que venía encima –incluso antes, porque gobierna desde el 2004-, ni él ni sus ministros tienen idea, no digo de solucionar, ni siquiera de paliar la caída libre en la que estamos.

Llegados a este punto, es el momento en que un político que se considere mínimamente servidor público, ha de admitir que no encuentra solución al problema, y dejar el cargo para que otro lo intente.

Ya saben lo que pienso, que para que esto suceda, el sistema político debería permitir que los ciudadanos podamos obligar a los políticos a tomar decisiones que no les gustan. Mientras esto no sea así, no creo que tomen en cuenta mi petición, aunque las consecuencias sean nefastas.

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2 Comentarios a “Caída libre”

  1. el 27 abr 2009 a las 21:16 El niño yuntero

    No sé si de forma tan directa como planteas podría hacerse un control más directo entre la gente y los políticos, pero una cosa que sí me gustaría que algún día se consiguiese es que en las elecciones se eligiese directamente a las personas, y no a las listas de partidos como se hace ahora. Además debería fijarse algún tipo de rendición de cuentas cada cierto tiempo, de forma que se informase de forma periódica a la gente, de la actividad política de los que hemos elegido.
    Hoy día los partidos son los grandes entes intocables que hacen y deshacen a su antojo. Y vale que lo importante son las ideas y los proyectos, pero los que se lanzan a defenderlos y desarrollarlos deben dar cuentas de ello y no se pueden escudar en los partidos para irse de rositas y seguir de cargo en cargo, como una renta vitalicia.
    Y si ya vemos la relación que mantienen políticos y empresa privada, yendo de un lado al otro sin ningún tapujo y encima está bien visto, para que hablar. Bueno sí habría que hablar, pero otro día, que da para mucho el tema.

  2. el 29 abr 2009 a las 9:29 Ipit

    Hay dos cosas indispensables ya, para revivir nuestro sistema político: las listas abiertas, junto con una división por circunscripciones como la de Gran Bretaña. Con estas dos cosas, nuestros políticos deberían empezar a pensar de otra manera y, como tantas veces hemos dicho, no le deberían el puesto al partido y sí, a los ciudadanos.
    También convendría meter mano a la Ley de Financiación de Partidos, porque el despilfarro de dinero que hacen no es normal. Yo soy más partidario de que no haya financiación del estado, y que el dinero venga de particulares, con control total, es decir, que se sepa quién pone y cuanto. Al final aquí, con nuestra financiación pública, sabemos que la hay privada, pero como todo lo que rodea a la política en España, a escondidas e ilegal.
    Como bien dices, los partidos políticos pueden hacer lo que quieran, sin consecuencias. Se han convertido en agencias de contratación, que rinden cuentas a sus “accionistas”: bancos y grandes empresas.

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