Olimpiadas no, gracias
5 Mayo 2009, escrito por ipit
Volvemos con la matraca de las Olimpiadas. El mundo entero se encuentra en una grave crisis, España, mucho más –espero que el COI le pida los informes económicos a Bruselas, en lugar de a Zapatero-. En los próximos años vamos a necesitar todo el dinero de que disponga el estado para pagar la inmensa deuda que va a adquirir y, supongo, que para alguna inversión necesaria. España no está para meterse en ningún pufo más.
“Las Olimpiadas actuales operan en dos niveles: números rojos para el contribuyente y extraordinarios beneficios para contratistas y otros grupos de presión”. Esto es lo que piensa John Lucas, especialista en la historia de los juegos Olímpicos. Y el bueno de John pensaba en Los Ángeles y Nueva York, lugares en dónde se preguntó a la ciudadanía si querían celebrar unas olimpiadas, y esta contesto: sí, pero sin coste para el contribuyente. Y así fue.
Lo que sucede es que aquí, ni nos van a preguntar nada, y además, sabemos con seguridad, que las obras que se realicen reportarán pingües beneficios para unos pocos, y nos costarán un ojo de la cara al resto del país. Es cierto que unas Olimpiadas producen la mejora de muchas infraestructuras necesarias, pero a costa de producir otras muchas que no volverán a usarse una vez que acabe el sarao.
No sé si realmente habrá muchos españoles que deseen las Olimpiadas del 2016 –a la clase política y aledaños no le interesa saberlo-, aunque si supieran el coste que tendrán, creo que no muchos. En cualquier caso, y por desgracia, tenemos preocupaciones mucho más importantes para los próximos años.







La factura de las olimpiadas ya anda crecidita, porque Gallardón no se lo pensó mucho y lleva haciendo obras desde hace tiempo. Más que una necesidad, se está viendo como una justificación por el esfuerzo y el gasto que está haciendo el alcalde en este tema. Porque si al final no sale, el dinero que se lleva gastado va a ser un lastre importante. Por eso quizás el gobierno tampoco está muy entusiasta con el tema y prefiere que la losa cuelgue sólo del cuello del señor Alberto.
Es cierto, el otro día vi a Zapatero en la TV apoyando la candidatura, pero se le veía timorato, como si le hubieran obligado a ir –cosa que no creo-. Aunque en este caso, conociendo el percal –de la clase política-, lo que pretenden es estar, pero sólo un poco: si sale mal, no pasa nada, y si sale bien, ellos también participaron.
En cuanto a Gallardón, ya sabemos que gasta como si fuera suyo, pero como en España nadie cuida de las cuentas de las autonomías y ayuntamientos, pues les da igual.