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Esperanza de Nobel

Desconozco si en la concesión de un Premio Nobel se ha producido alguna vez una rectificación, pero los señores de la Academia Sueca tienen una ocasión perfecta para sentar precedente.

Si después de que Estados Unidos se haya negado a firmar el tratado internacional de prohibición de minas antipersonal, siguen pensando que Obama es la esperanza de paz para este mundo –el Nobel se supone que era por ser esperanza de algo, y realidad de nada-, es que han dejado de pensar.

Dejen el premio desierto, que la cosa está muy mal.

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