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2010. Año nuevo, viejos problemas.

Comenzamos un nuevo año, entre el temor y la esperanza, temiendo que los peores augurios se cumplan y esperando que, tal vez, podamos ver mejorar la situación para tantos ciudadanos que padecen directamente las consecuencias de la crisis económica.

Esperanza eso sí, puesta más en la Divina Providencia que en la clase política, de quien la mayoría de los españoles no espera nada bueno –siempre nos puede caer alguna sorpresa desagradable-.

Y así comenzamos un año más con un sistema político carcomido por la avaricia de nuestra clase política, que no se plantea ni por un momento cambios muy necesarios, entres otras razones, porque significaría un mayor control de sus decisiones. Cambios que pasarían por garantizar la existencia de los tres poderes independientes que deben conformar una Democracia –Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, y modificar la Ley Electoral para que, quienes quieren representarnos, deban dar cuenta de su labor a quienes les votan y no a los aparatos de los partidos. Cambios, como digo, que sólo son sueños inalcanzables mientras gobiernen los dos partidos que se reparten –junto con los nacionalistas- las prebendas del poder.

Un año en el que el gobierno nos bombardeará con propaganda de su buena gestión en Europa, para tapar lo más posible el desastre que tenemos montado en España. Aunque, según parece, más al norte no están dispuestos a creer sin hechos.

En fin, un año más que seguiré escribiendo sobre los mismos problemas por los que inicié este blog –por desgracia, poco ha cambiado…a mejor-: un sistema político fulero, con muchos vicios heredados directamente del antiguo régimen, que propicia que España nunca esté a la altura de sus vecinos más destacados.

Gracias a todos los que os acercáis por aquí. Feliz y próspero 2010.

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