Ni un segundo más
22 mayo 2010, escrito por ipit
España está viviendo uno de los peores momentos de su historia reciente. A la crisis de nuestro sistema político, que poco a poco se aleja cada vez más de los fundamentos de una Democracia, se ha unido una crisis económica que nos empobrecerá individualmente y como país.
Ambas están íntimamente relacionadas, porque el duro ajuste que sufriremos económicamente se debe, en gran medida, a que nuestra clase política hace tiempo que se preocupa más de sus asuntos, que de la buena marcha del país. Sucede que en tiempos de bonanza económica no queremos ocuparnos de la política, creyendo inocentemente que las “cosas de los políticos” no nos afectan –y que son inevitables-. Pero claro que nos afectan, y cuando vienen mal dadas, las consecuencias de su inoperancia la pagamos los ciudadanos.
Y en esta ocasión, lo vamos a pagar muy caro. Por un lado, en las rebajas de sueldo a los funcionarios, las pensiones, ley de dependencia y las obras públicas que se pararán –podría continuar la lista con la investigación, o el copago sanitario, que llegará, y otros sectores que sufrirán parón, pero no aburriré-. Por otro, los impuestos que, lo cuenten como lo cuenten, nos los subirán a todos los ciudadanos, empezando por el IVA en julio.
Pero en el terreno político tenemos un reto muy importante que debemos afrontar. Un hecho al que los dos grandes partidos –PSOE y PP- están atentos: qué sucederá con el gobierno de Zapatero.
No es admisible que un presidente que lleva más de dos años diciéndonos que no hay problema con el déficit público, que lo tiene todo controlado, de pronto, de la noche a la mañana, nos venga a contar que estamos arruinados y que tenemos que rascarnos el bolsillo. Independientemente de que las medidas sean necesarias y la única opción –cosa que dudo-, no puede contarnos esto como si fuera alguien que acaba de llegar al poder: lleva seis años de presidente. Si tuviera la más mínima vergüenza, antes de decidir las medidas que ha anunciado, hubiera dimitido y convocado elecciones. Pero eso no le podemos pedir a nuestra clase política a estas alturas.
Como digo, ambos partidos está atentos a este momento político, porque si el gobierno sigue en el poder como si no fueran responsables -o corresponsables, si se prefiere- de los ajustes que los ciudadanos tenemos que sufrir, sabrán que hemos tirado la toalla, que nos hemos rendido definitivamente y no estamos dispuestos a luchar por un sistema político democrático, donde la clase política pague sus errores con la dimisión. Sabrán que a los españoles se les puede hacer lo que se quiera, sin consecuencias.
Ni un segundo más debe permanecer este gobierno en el poder. Ni un segundo más por incompetente o por mentiroso –que elijan lo que quieran-. Lo contrario significará alejarnos aun más de ser un país moderno y responsable, de la Europa esencial.









