Subscríbete a
Entradas
Comentarios

Insaciable codicia

A pesar de la situación penosa en la que se encuentra el país, la clase política no deja de horadar el sistema político y administrativo, para convertir todo en apéndices de su poder. No me refiero al Constitucional, que está en todos los medios, sino a asuntos que apenas se les da importancia, más sutiles, pero que hieren mortalmente la posibilidad de que los ciudadanos tengamos a la administración de nuestra parte –como debiera de ser-.

El gobierno ha aprobado un nuevo Catálogo de puestos de Trabajo, por el que los puestos de libre designación –a dedo, para entendernos- en la Policía Nacional son ahora todos los comisarios principales, los comisarios y los inspectores jefe. Aterrador.

Estamos caminando hacia una policía donde el mérito profesional ya no cuenta en los ascensos, si no que lo importante es llevarse bien con el Ministro y su camarilla. Esto, evidentemente, propiciará desmotivación y falta de interés en hacer las cosas bien; para qué, si van a valorar más al pelota que al competente. Alguien dirá, probablemente con razón, que es coherente con el sistema educativo, donde el esfuerzo y la capacidad del alumno importan poco –por cierto, he descubierto un caso que demuestra que el límite del deterioro está lejos todavía-.

Pero a mí juicio, esto es mucho más peligroso que la simple estulticia de quienes nos gobiernan. En alguna ocasión ya comenté que el anterior Ministro de Justicia pretendía que los jueces pudieran ser nombrados por “meritos” –a dedo, de nuevo- y no sólo por oposición. La idea es la misma que lo que han hecho con la policía: controlar todo el mecanismo de lucha contra el delito. ¿Por qué? Porque hay mucha corrupción –y sólo descubrimos una mínima parte-. Si los comisarios son nombrados a dedo y los jueces también, ¿cómo descubriremos los casos de corrupción? Cuando alguien presente una denuncia, se tirará directamente a la basura.

Además, la experiencia de los últimos años indica, que cuando cambie el gobierno, los que tomen el poder no desharán nada de lo destrozado ahora –como pasó en los años de Aznar- y seguirá todo igual, o peor. Poco queda de lo que se construyó en la Transición que, por cierto, durante muchos años se llevó por el mundo como ejemplo del buen hacer, y ahora no le gusta a los mismos que la paseaban.

Malos tiempos para los españoles, que sufrimos a partes iguales la incompetencia de quienes nos gobiernan, y su insaciable codicia.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

Lo que quieres ver

Genial la definición que hizo de Obama un periodista americano, cuando todavía era senador en Illinois:

“Es como el test de Rorschach, ves en él lo que quieres ver”.

Y tanto, les sucedió incluso a los suecos.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

Una propuesta desechada

Leo con tristeza el relato que Rosa Díez hace de su propuesta de cambio de la Ley Electoral, al comprobar, una vez más, como los dos partidos mayoritarios viven felices en el bipartidismo, en el funesto atado y bien atado. Cuanto más escenifican sus diferencias, más claro resulta que ambos aspiran a lo mismo: conseguir el poder, con sus privilegios y sus pingües beneficios.

Que el Consejo de Estado advierta que “existen desigualdades en la distribución y atribución de escaños”, o que el sistema actual produce “primas que obtienen los partidos más votados y penalizaciones que sufren los menos votados, especialmente cuando estos últimos cuentan con un electorado disperso”, es algo más que la propuesta de un partido. Las pocas instituciones que todavía intentar velar por la mejora de nuestro sistema político, son ignoradas; y no se atreven a dar mucha guerra, porque las harán desaparecer.

Como tantas veces he comentado, poco podemos esperar de estos partidos que se benefician del estado de las cosas. La penosa situación que vive España, es debida a la imprevisión y la incapacidad de quienes han gobernado el país en los últimos 10 o 15 años. Y somos los ciudadanos los que pagaremos los platos rotos.

Pronto va a comenzar el chorreo de elecciones; podemos seguir aplicando el “más vale malo conocido”, o mandar a su casa a quienes se han aprovechado de nosotros durante muchos años y ahora no sufren las consecuencias de la crisis.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

Con las narices tapadas

Por desgracia, nuestro gobierno sigue haciendo uso de la famosa sentencia de Groucho Marx “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”. Nos hemos acostumbrado y nos va pareciendo normal; también, que afirmen tajantemente algo para cambiarlo unos días más tarde. Lo peor de esta descomposición, es que se produce cuando más necesitamos un gobierno seguro.

Leo en Periodismohumano, que España vende armas a países poco recomendables, a pesar de la ley de 2007. Cuando se aprobó, ya escribí que no me fiaba un pelo, porque en un sistema político como el nuestro todo ha de quedar bien sujeto por las leyes, ya que si se le deja a la clase política un margen de maniobra, la ley será papel mojado, puras apariencias.

Así parece que está sucediendo, y temo que este año será peor porque, con la crisis, el de armamento es de los mercados que no sufrirá demasiado y será una forma de compensar la pérdida en otros.

Hay un refrán muy famoso que, como casi todos, suele acertar plenamente: “dime de lo que presumes, y te diré de lo que careces”. Nuestra clase política pasa los días presumiendo de lo que cuidan la Libertad, la Democracia y los Derechos Humanos. Y nuestro gobierno es el campeón.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

Ejemplares

Siempre he mantenido que nuestra clase política sólo mira por sus intereses, no por los nuestros. Simplemente, hay ocasiones en que, para mantenerse en el poder, les conviene tomar decisiones que benefician también a los ciudadanos. Esto, que puede parecer exagerado, se comprueba fácilmente en las múltiples ocasiones en que tienen que elegir entre sus intereses y los nuestros. No dudan un segundo.

Leía hace unos días que Emilio Pérez Touriño deja su escaño y se vuelve a la Universidad; bueno, y a un puestito en el Consejo Consultivo Gallego. Esta es una de las desvergüenzas más grandes de estos personajes que se dicen servidores públicos –esta vez es Touriño, pero ha ocurrido en otras ocasiones-.

Por si alguien tiene dudas, este señor se presentó en las elecciones para representar a los ciudadanos en el parlamento Gallego por cuatro años. No se presentaba a presidente; no se puede. Piden el voto para ser parlamentarios, y con una cara dura impresionante, dicen que para defender nuestros intereses.

Como digo, es uno de los casos donde más claramente se les ve el plumero: si no pueden tener lo que quieren –en este caso ser presidente-, se van. Toda la palabrería sobre el servicio público se esfuma en un momento.

Hay que decir que Touriño ha aguantado un año –que no es poco para esta ralea-, porque hay muchos otros casos donde la deserción se produce al día siguiente. El año pasado fueron varios ministros del actual gobierno, que al quitarlos del cargo, ya no jugaban. Y se van, en muchos casos, a ocupar cargos en empresas privadas donde tendrán que negociar con sus antiguos compañeros. No hay duda, se desviven por los ciudadanos.

Vidas ejemplares. Ejemplos esclarecedores de lo que hemos de erradicar.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

Nunca resignarse

Esta semana he oído dos declaraciones de políticos que hablaban sobre la necesidad de cambios en nuestro sistema electoral. Son dos políticos muy distintos y distantes: Rosa Díez y Bono.

Rosa Díez más contundente y clara, preguntada sobre la posibilidad de un pacto de estado en temas económicos, contestaba lo que tantos pensamos, que mientras no se modifique nuestro sistema político en profundidad, es inútil pensar en acuerdos de los dos grandes partidos, porque su único objetivo es repartirse el poder por turnos.

Bono hablaba del sistema electoral y decía, que deberíamos ir a un sistema con circunscripciones, como el británico, en el que el político no le deba el puesto al jefe del partido si no a los ciudadanos que le votan. Sí, lo que leen; yo tampoco daba crédito. Es lo mismo que llevo proponiendo desde que empecé a escribir este blog.

Claro, mi duda es evidente, ¿eso lo piensa Bono a título personal, o también el PSOE? Si es una idea del partido, mejor que lo digan cuanto antes, aunque no es un planteamiento que me encaje ni en el PSOE, ni en el PP. Ambos son partidos donde el “líder” puede serlo, no por su capacidad de liderar, sino por el poder de hacer las listas –y de dar cargos también-. Si les quitan ese poder, nuestros líderes máximos –de cualquiera de los dos partidos- serían el hazmerreir.

Por eso, como ya he dicho otras veces, me fio mucho más de las intenciones de reforma que propone Rosa Díez. Oigan la entrevista en Onda Cero, muy interesante lo que dice.

En cualquier caso, que dos políticos en activo hablen sobre la posibilidad de un cambio en nuestro sistema político, es bastante interesante y suficiente para no resignarse y seguir luchando por ese cambio.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

Ya hemos llegado a las pensiones

Sé que quienes son forofos del PSOE hablarán de casualidad, de mala suerte o de que la culpa es del gobierno de Aznar –ahí podríamos coincidir en algo, pero claro, de Aznar y del anterior-. Que nos ha venido una crisis económica muy grave, y que es lo mejor que se podía hacer. Pero la realidad es que sólo en dos momentos de los últimos 30 años he oído hablar de que las pensiones en España peligran en el futuro: en los últimos años del gobierno de Felipe González, y ahora.

En realidad, mi sentido común me dice que en un país donde mandan a casa a la gente con menos de 60 años, no va a tener mucho efecto que la edad de jubilación pase a 67 años. Para que esto funcionase habría que solucionar primero graves problemas en nuestro mercado de trabajo que, por ejemplo, aun en tiempos de bonanza, mantiene un desempleo estructural altísimo.

La medida tiene una intención clara: ahorrar dinero en las pensiones, o más claramente, rebajar las pensiones. Eso que hace pocos meses -¡meses!, ni siquiera hace un año-, casi provoca el linchamiento público del gobernador del Banco de España, al proponerlo.

No sé cómo acabará este tema, porque no sería raro que el presidente recule y se eche atrás, si hay mucho ruido en la calle. Pero también es complicado que pueda convencer a nadie de que reducirá el déficit público al 3% para el 2013, si no ahorra en algún gasto corriente; y el problema es que debe convencer a los otros países europeos.

Lo dicho, sabíamos que si la economía seguía mal llegaríamos a las pensiones. No es posible gastar sin medida, diciendo que no hay problema en endeudarse, porque, lamentablemente, sí que es un problema. Un problema muy grave.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

La rebelión de los pequeños

En nuestro penoso sistema político, sólo hay un punto de unión entre el representante elegido y los ciudadanos que lo eligen: los pequeños ayuntamientos. Sólo en ese ámbito, el político hace lo que le piden sus electores, entre otras razones, porque convive con ellos a diario.

Por esta razón, me satisface enormemente la rebelión de los ayuntamientos que han pedido que el famoso Almacén Temporal Centralizado (ATC) se ubique en su municipio. Enfrente de los presidentes de sus comunidades y de los aparatos de los partidos que, pensando en las próximas elecciones, no quieren arriesgar ni un voto.

Vergonzosa, como siempre, la actitud de la clase política, que cuando hablaban de este tema hace años, cuando todavía se veía lejos la construcción del ATC, todos creían que era bueno y necesario, y ahora, cuando toca, hablan de solidaridad –como destrozan las palabras estos jetas- y argumentan el inmundo “que lo tengan otros” –que, por cierto, en la energía nuclear no tiene mucho sentido-.

Especialmente penosa la posición del PP, que siempre ha estado a favor de la energía nuclear, y nos sale ahora con expedientes a los alcaldes que propongan su pueblo. Lo dicho, no se defienden ideas y lo único importante es conseguir todos los votos posibles.

En pueblos abandonados por todas las administraciones, dejados a su suerte, que es inevitablemente la de desaparecer, el ATC significa vida y futuro. Eso lo saben sus alcaldes y quienes día a día ven como el lugar donde nacieron se va consumiendo.

Por eso me alegraría que la rebelión de estos alcaldes –y por tanto de sus votantes- triunfe, porque son los únicos políticos en España que realmente representan a sus electores, y porque lo único que defienden es el derecho a seguir existiendo –y de rebote, que la factura eléctrica no aumente por otro concepto más-.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

2010. Año nuevo, viejos problemas.

Comenzamos un nuevo año, entre el temor y la esperanza, temiendo que los peores augurios se cumplan y esperando que, tal vez, podamos ver mejorar la situación para tantos ciudadanos que padecen directamente las consecuencias de la crisis económica.

Esperanza eso sí, puesta más en la Divina Providencia que en la clase política, de quien la mayoría de los españoles no espera nada bueno –siempre nos puede caer alguna sorpresa desagradable-.

Y así comenzamos un año más con un sistema político carcomido por la avaricia de nuestra clase política, que no se plantea ni por un momento cambios muy necesarios, entres otras razones, porque significaría un mayor control de sus decisiones. Cambios que pasarían por garantizar la existencia de los tres poderes independientes que deben conformar una Democracia –Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, y modificar la Ley Electoral para que, quienes quieren representarnos, deban dar cuenta de su labor a quienes les votan y no a los aparatos de los partidos. Cambios, como digo, que sólo son sueños inalcanzables mientras gobiernen los dos partidos que se reparten –junto con los nacionalistas- las prebendas del poder.

Un año en el que el gobierno nos bombardeará con propaganda de su buena gestión en Europa, para tapar lo más posible el desastre que tenemos montado en España. Aunque, según parece, más al norte no están dispuestos a creer sin hechos.

En fin, un año más que seguiré escribiendo sobre los mismos problemas por los que inicié este blog –por desgracia, poco ha cambiado…a mejor-: un sistema político fulero, con muchos vicios heredados directamente del antiguo régimen, que propicia que España nunca esté a la altura de sus vecinos más destacados.

Gracias a todos los que os acercáis por aquí. Feliz y próspero 2010.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

Tenía que pasar

Y ha pasado. Nuestros soldados en Afganistán han matado a un civil, a un supuesto beneficiado de nuestra estancia en aquél país. Y lo peor no es que lo hayan matado, es que no se dignaron en comprobar las consecuencias de sus disparos -quiero suponer, debido a que las ordenes serán no pararse por nada del mundo-.

Es una misión de paz muy extraña la nuestra. Los afganos pensarán, con razón, para paz así, prefiero guerra; y nos la darán.

Share on TwitterSave on DeliciousShare via email

« Prev - Next »